"Me gusta mucho el laburo en sí de los medios, me encanta desde que tengo 11 años; siempre supe lo que quería hacer", asegura Santiago del Moro"Me gusta mucho el laburo en sí de los medios, me encanta desde que tengo 11 años; siempre supe lo que quería hacer", asegura Santiago del Moro

Santiago del Moro: por qué compara Gran Hermano con el fútbol, su preocupación por la TV actual y qué opina de las críticas

2026/02/20 21:53
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Santiago del Moro (48) está listo para ponerse al frente de una nueva temporada de Gran Hermano (Telefe), la cuarta que lo tiene como conductor del reality. El lunes a las 22.15, la casa más famosa del país abrirá sus puertas para recibir a los participantes de “Generación dorada”, una edición especial pensada en el marco de los 25 años del formato en la Argentina. “No es una edición de famosos, sino que se buscaron jugadores que tuvieran una personalidad fuerte, rotunda, cada uno con su estilo. Van a haber muchas sorpresas y una casa renovada”, aseguró el conductor oriundo de Tres Algarrobos, en diálogo con LA NACION.

Eternamente enamorado de la televisión, aquella con la que soñaba desde muy chico, Del Moro reflexionó sobre el momento “complicado” que atraviesa en la actualidad y el problema con cómo se mide la incidencia real de la pantalla chica. Además, se refirió a las críticas y comparaciones a las que se enfrenta y reveló la fórmula para mantener su vida privada fuera del foco mediático.

-¿Cuáles son los condimentos que más van a atraer al público en esta nueva edición?

-Gran Hermano es el formato más relevante y más importante de los últimos años de la televisión a nivel mundial. Cuando salió, en 2001, marcó un punto de inflexión, entonces, no es un programa más. Y justamente ahora, que cumple 25 años, la idea era hacer una edición que de alguna manera homenajeara la historia del programa, pero sin mirar para atrás, sino todo lo contrario, tomar distintos tópicos, distintas cosas que pasaron en nuestras ediciones y en otras partes del mundo y potenciarlas, aggiornarlas y ponerlas al aire hoy. Trabajamos más que nunca porque ahora salimos al aire, pero venimos trabajando hace seis meses, es un programa que lleva mucha preproducción.

-¿Te involucrás en ese proceso y en la selección de casting?

-Creo que, como casi todos los conductores, somos un poco productores de lo que hacemos. Soy amigo de Guido [Kaczka] y labura más o menos así. Yo pertenezco a un grupo muy grande de producción, no soy el último que decide, pero soy una voz, obviamente, que se tiene en cuenta. Igual, hay mucha fantasía sobre cómo se elige a los participantes, creen que hay un dedo que marca y dice “quiero esto” pero no es tan simple. Para que una persona entre a la casa tiene que pasar por varias preselecciones y después hay un comité que debate y analiza cada perfil. Se arma una especie de elenco, pero después hay que ver qué le pasa a cada jugador dentro de la casa, y eso es un imponderable.

Gran Hermano Generación Dorada

-¿Qué tiene que tener hoy un jugador de Gran Hermano para ganar?

-Hay una palabra que uso mucho que es adaptación. Para mí gana el más inteligente, el que sabe medir la energía y regular la intensidad, el que sabe cuándo hay que mostrarse y cuándo no. Es un juego muy estratégico. Después, está lo que pasa con las redes, y es un programa que se aggiornó a estos tiempos, en los que las redes tienen un poder tan fuerte. Gran Hermano despierta pasiones como ningún otro formato, es casi como el fútbol. No sé si hay un libro para ganarlo, pero sí me parece que, después de todo lo que hemos visto, el próximo que gane va a tener que tener, además de carisma y un montón de cosas más, cierta astucia, porque el público es demandante.

-Hablando de las pasiones que despierta el programa, ¿qué pensás de las teorías conspirativas que circulan en las redes?

-Lo primero que me dijo la productora cuando empecé, años atrás, en Gran Hermano fue: “Preparate”. Porque a nivel mundial pasa algo muy fuerte con los conductores, que somos las únicas personas visibles dentro de semejante estructura. Me dan mucha risa las teorías conspirativas; siempre pienso “¿para qué?“, ”¿por qué tan enroscado?“. La verdad es que sería imposible manejar, digitar o guionar a veintipico de personas que están ahí adentro, que no se conocen entre sí y están tratando de ganar el mismo premio. Aparte, no es como otros realities, que están todos grabados y editados.

-¿Te molestan las críticas?

-La única crítica que me dolió mucho fue cuando habíamos sacado un animalito de un refugio y lo llevamos a la casa y decían que lo maltrataban, cuando era un perrito al que casi salvamos de la muerte. Lo agarramos golpeado, lo atendimos mucho tiempo. Ese perro estaba adentro de la casa con dos o tres veterinarios a diario, bien alimentado, con sus paseadores, sus vacunas, con amor. Me pareció demasiado injusto eso, pero son los gajes del oficio, me la rebanco y tengo ya mucha espalda; es parte del show.

Gran Hermano: generación dorada promete muchas sorpresas, una casa renovada, una puerta misteriosa, reglas nuevas y jugadores dispuestos a darlo todo

-¿Y las comparaciones con Jorge Rial o Mariano Peluffo, anteriores conductores del ciclo?

-No me pasa nada, imaginate la seguridad que yo tengo. En este momento tengo el programa número uno de la radio y hace muchos años que soy número uno en la tele. No me importa nada. Aparte, creo que ellos son grandes conductores, yo hago lo mío y no me quiero comparar con nadie.

“Celebro y amo a la televisión”

-Es un momento difícil para la televisión abierta. Enero fue el mes con peor encendido en los últimos 20 años.

-Es un momento muy complicado, eso me preocupa mucho.

-¿Hay conversaciones entre colegas para ver cómo se puede salir adelante?

-No creo que se trate de sacar adelante o no. Hay una parte de la televisión que no se tiene en cuenta cuando ves los números. ¿Por qué te digo esto? Un programa a la mañana puede medir 0.9 y, a lo mejor, una declaración que alguien hizo ahí repercute en toda la televisión de la semana, en todos los canales, es trending topic en las redes y se debate en los canales de streaming. ¿Cuál es la llegada real de ese contenido? Para ese programa que puso los fierros, que puso la artística, que puso los sueldos, repercute en 0.9 [puntos de rating], pero ¿a cuántos millones de personas alcanzó? Me parece que tenemos que empezar a hablar de eso, de la incidencia de la televisión.

-Hay quienes dicen que la televisión perdió su relevancia.

-La televisión, te guste o no, sigue siendo la reina absoluta, junto con la radio. Los medios tradicionales siguen siendo los más importantes, lo que pasa en la televisión sigue siendo lo más importante y las figuras en la televisión toman otro brillo, otro vuelo, que no lo tienen en ninguna otra plataforma. El otro día escuché una nota de [Carlos] Rottemberg en la que hablaba del fenómeno de Rada [Agustín Aristarán] en el teatro, ahora que está con Mario [Pergolini], aunque él hace mil años que trabaja. Obviamente, eso es la televisión. Sigue generando una fascinación y tiene una llegada que todavía no la podemos cuantificar.

-¿Qué te sigue enamorando de hacer televisión?

-¡La adrenalina! Y más en los programas en vivo. Hice muchos años MasterChef en la pandemia y era un programa hermoso, pero era grabado. En mi carrera, desde que arranqué en Much [Music], Infama, Intratables, todo lo que hice siempre fue en vivo, ni hablar de la radio. A mí la televisión me gusta en vivo porque hay fallas, tiene otra dinámica, otra sangre. ¿Alguna vez estuviste en una gala de Gran Hermano? Es como una celebración de la tele, ahí pasa todo: el griterío, la adrenalina, la gente; es como ir a la cancha. Yo celebro y amo a la televisión.

-Va a ser tu cuarta edición al frente de Gran Hermano. ¿Te preocupa repetirte como conductor?

-Tuve un recorrido para llegar hasta acá y Gran Hermano sigue siendo el programa en vivo más importante para hacer para un conductor. También, por la manera en la que lo hacemos nosotros. A partir de que entré, junto a Martín Borrillo, Fede Levrino y Darío Turovelzky creamos una nueva manera de contar GH que tiene que ver con la tira diaria. Acá y en el mundo eran solo dos galas semanales y algún que otro debate, no más que eso. El año pasado llegamos a hacer tres horas de vivo en el programa de la tarde, además de los fines de semana. Eso tiene que ver también con la rentabilidad que genera. De este ciclo depende mucho lo que pasa después en el canal a nivel económico. Es un programa muy importante, que cuesta mucho pero que factura mucho, también. Y la verdad, que funcione, que le guste a la gente, que facture y que genere toda esta polémica hace de un formato que está vivo y hasta el día de hoy, no he encontrado a dónde moverme.

-Imagino que propuestas recibís...

-Todos los años tengo un montón de propuestas para hacer otras cosas y ya llegará el momento, pero por por ahora es GH, que me lleva gran parte del año y de mi vida. También, ahora debuto con el streaming, mi programa se va a llamar La cumbre (Streams Telefe) y va a ser un mano a mano con el eliminado de la semana ni bien sale de la casa.

“Nunca trabajé de ser famoso”

-¿Cómo organizás tu vida familiar con tantas horas fuera de tu casa?

-Tengo tres hijitas [Amanda, Catalina y Santa, fruto de su relación con María José Sánchez, su compañera de toda la vida] y una estructura muy tranquila y muy armada para estos momentos. Obviamente te tenés que organizar, pero cuando a vos te gusta mucho algo y te costó tanto llegar... No sé si vale la expresión “llegar a algún lado”, pero a mí, llegar a la televisión me costó 20 años y lo soñé tanto y trabajo tanto, que pongo el cuerpo cuando es necesario. Es cierto que a veces estoy muy cansado, estoy muy expuesto, pero soy un tipo muy fácil para laburar. Yo voy, hago mi trabajo, estoy online las 24 horas para la producción durante el tiempo que dure el programa y trato de que nos vaya bien y de que Gran Hermano le sirva a toda la televisión. Soy de la concepción esa de que si nos va bien a unos nos va bien a todos.

Santiago del Moro y María José Sánchez son oriundos de Tres Algarrobos y se conocieron durante su adolescencia; están juntos hace más de 20 años y tienen tres hijas: Amanda, Catalina y Santa

-¿Tus hijas te reclaman más presencia?

-No, están acostumbradas de toda la vida. La más chiquita tiene tres años y quiere venir todas las noches conmigo, pero, nada, mucho laburo y prolijidad en cuanto a la rutina diaria, no más que eso. Como cualquier otro laburante.

-A lo largo de tu carrera lograste mantener tu vida privada en absoluta reserva. ¿Cómo pudiste sostener eso en el tiempo?

-Porque nunca trabajé de ser famoso. Es más, soy una persona más bien perfil bajo y retímida. No tímido por el tema de que me dé timidez la cosa, sino porque nunca la fui de canchero en cuanto a lo que la fama me puede dar, me parecía que ese no era el camino. Me gusta mucho el laburo en sí de los medios, me encanta desde que tengo 11 años. Siempre supe lo que quería hacer. ¿Viste que hay una pregunta que te hacen mucho sobre qué le dirías a tu niño? Yo no le tendría que decir nada porque mi niño sabía todo lo que tenía que hacer con eso que le gustaba.

-¿Qué lugar juega el ego en todo esto?

-Todo. Cuando a vos te molesta mucho algo tenés que empezar a analizar si es que te jode a vos o es tu ego herido. Por eso trato de nunca responder nada porque es más el ego que otra cosa.

-¿Te referís a responder frente a las críticas?

-Cuando vos estás muy expuesto y cuando te va bien es muy difícil mantener la cabeza sana. Esto es un trabajo, es un show, se apaga la luz y nos vamos todos a nuestras casa y ya está.

-Pero hay muchos que se confunden.

-Nunca me creí eso, nunca fui por ahí, me da hasta cierto pudor. Me cuesta poner algunas cosas en las redes, sacarme fotos; hay gente que no me cree con eso [se ríe]. Pero cuando tengo que jugar en el programa soy capaz de hacer cualquier cosa y no me da vergüenza nada, eh. Al aire, a romperla toda; no me importa nada. En la vida privada soy una persona muy tranquila, casi diría que aburrida.

-¿Cómo fue anunciarte a vos mismo como ganador del Martín Fierro de Oro?

-Fue genial. Lo del Martín Fierro de Oro tiene una historia porque el año anterior [2024] se rumoreaba que lo iba a ganar yo. Me decían “lo ganás, lo ganás, lo ganás” y cuando abrí el sobre lo ganó otro [Rodolfo Barili]. El año pasado, cuando jodían tanto le dije a la producción: “Chicos, no quiero saber absolutamente nada”. Yo nunca sé quién va a ganar porque me quiero sorprender con la gente, sino pierdo la emoción. Entonces, me trajeron el sobre y yo pensaba que iba a ganar Margarita, porque se había llevado un montón de premios. Además, pensaba que si yo era el encargado de abrir el sobre no lo iba a ganar yo. Cuando finalmente lo abrí y vi mi nombre dije para adentro: “¿Qué hago?“. Por eso me agarré la cara, no era por la emoción, estaba pensando ”¿cómo hago para salir de esto?“. Y pensé: ”Voy a anunciarlo como anuncié todos los premios". Fue una anécdota divertida, al otro día me morí de risa, pero fui muy feliz.

-¿Qué tipo de jugador es Santiago del Moro en la vida?

-Ah, no sé. El día que entre a la casa se van a sorprender, porque por ahí algún día puedo entrar yo también.

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