Martes a las 21: los cerebritos que estudian en la Universidad de Stanford corren hacia sus pantallas para ver cuál es la cita que les sugiere Date Drop, la aplicación que les promete un 90 % de acierto en la elección de pareja, amor optimizado y con alta tasa de rendimiento.
Se trata de estudiantes que temen al fracaso público y abominan de las primeras citas. “La gente tiene dificultades para iniciar conversaciones en general, y mucho más para interacciones románticas” explica la estudiante Alena Zhang. Date Drop los obliga a responder a 60 preguntas (“¿Es esencial tener hijos para una vida plena?”, “¿Cuáles son tus valores fundamentales: ambición, curiosidad, disciplina?”) y someterse al algoritmo de la IA.
Y si esta optimización de datos no funcionó bien, la aplicación los ayudará al brindar conexiones laborales. Cuando no se ha conocido al alma gemela, al menos se podrá encontrar al futuro socio comercial. La obsesión corporativa por la eficiencia y la búsqueda de la excelencia, disfrazada de amor.
Y además:
Sociólogos como Zygmunt Bauman y Eva Illouz aluden al entrecruzamiento del trabajo con la experiencia amorosa. En las empresas se exige “pasión por el trabajo”; muchas personas deciden “invertir en la pareja”. Con Date Drop los futuros CEOs de Stanford tratan de conciliar ambos mundos.

