Todos alguna vez sentimos esa incomodidad que aparece después de comer: pesadez, acidez, hinchazón. La digestión no depende solamente de lo que ingerimos; también influyen el estado emocional, los horarios, las combinaciones de alimentos y las cantidades. En ese vaivén cotidiano, las plantas digestivas se vuelven grandes aliadas.
Desde la medicina popular hasta la vida doméstica más simple, las hierbas acompañan el proceso digestivo ayudando a prevenir o aliviar síntomas. Una taza caliente, un mate aromático o un vaso de agua fresca con hojas perfumadas pueden marcar la diferencia entre una sobremesa pesada y un cierre liviano.
La menta no es una sola planta sino un conjunto de especies del género Mentha: hierbabuena, menta negra, menta piperita y muchas otras que se cruzan entre sí. Algunas resultan más dulces, otras más picantes, pero todas comparten esa cualidad refrescante que “captura” el calor de la boca.
Se utilizan hojas y tallos en infusión para aliviar digestiones pesadas y también para mejorar el aliento. Es, quizás, la más versátil de todas: combina con bebidas frías, calientes y hasta con ensaladas.
Cultivo de la menta
El cedrón (Aloysia citrodora), también conocido como hierbaluisa, es un arbusto nativo del centro del país cuyas hojas concentran aceites esenciales de aroma alimonado. Sus flores blancas son perfumadas. Tanto hojas como flores alivian y relajan espasmos digestivos. Existe además el cedrón del monte (Aloysia gratissima), de sabor más amargo pero con propiedades similares.
Cultivo del cedrón
Muy presente en verdulerías y huertas, el hinojo (Foeniculum vulgare) aporta un sabor levemente anisado. Sus semillas concentran aceites esenciales valorados para aliviar trastornos gastrointestinales producidos por gases y, por su efecto diurético, también ayudan frente a la retención de líquidos. Se puede preparar una infusión con una cucharadita de semillas o mezclarlas con la yerba del mate.
Cultivo del hinojo
Las carquejas, del género Baccharis, son arbustos nativos de Sudamérica muy difundidos en la medicina popular. Sus principios amargos estimulan la función gástrica y se asocian al cuidado del hígado. Con apenas un par de ramitas en agua caliente se obtiene una infusión digestiva, antiácida y antiulcerosa.
Cultivo de la carqueja
Si bien la infusión o tisana es la manera más conocida, las plantas digestivas admiten múltiples usos:
Un dato clave: no hace falta gran concentración. Con poca cantidad de hierbas se logran efectos digestivos sin que los sabores se vuelvan invasivos.
Ambas opciones son válidas, pero ofrecen matices distintos.
Hierbas frescas: aportan aromas más suaves y resulta más difícil calcular cantidades porque al deshidratarse pierden volumen.
Hierbas secas: concentran más sabor y propiedades. Conviene elegir aquellas que conserven parte de su color y aspecto original, sin zonas oscuras ni moho, y evitar que estén demasiado molidas. Triturarlas justo antes de usarlas mejora la extracción de sus principios activos.
Crear tisanas propias es una invitación a jugar con aromas y matices. Algunas combinaciones posibles se organizan por perfiles:
La recomendación general es preparar mezclas livianas y filtrarlas a los pocos minutos para evitar sabores excesivos.
Sumar estas plantas a la rutina no implica grandes cambios, pero sí pequeños rituales que hacen la diferencia. Una taza tibia después de comer, un mate aromático o unas hojas frescas en una ensalada pueden transformar la digestión en un momento de pausa consciente, donde el cuerpo encuentra su propio equilibrio.


