William Anthony Colón nació el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, Nueva York, en el corazón de una familia puertorriqueña. Creció sin su padre, criado por su abuela y su tía, como el único hombre de la casa. Desde temprano defendió a su familia ante cualquier amenaza del barrio. En sus propias palabras, recogidas en entrevistas a lo largo de los años, quien le hiciera algo a su gente, tarde o temprano se las cobraba. Ahí nació su apodo, “El Malo”, que lo acompañaría por más de cinco décadas, hasta su muerte este sábado 21 de febrero de 2026, a los 75 años, en el Lawrence Hospital de Bronxville, Nueva York, por complicaciones respiratorias.
Pero la historia del apodo tiene más de una capa. Además de su fama de joven, según la propia leyenda del sello Fania Records, fueron los músicos mayores quienes comenzaron a llamarlo así, en tono burlesco, porque el joven Willie llegaba a las jam sessions con un trombón al que todavía no le sacaba todo el partido.
Eso, sumado a su carácter para defender a su gente, lo llevó a apodarse “El Malo” y le dio al término un significado completamente distinto: el chico del barrio que no pedía permiso, que llegaba con su sonido rudo e imponía respeto, según declaraciones atribuidas al propio Colón.
A los 17 años, en 1967, grabó su primer álbum junto a Héctor Lavoe. Se llamó, precisamente, El Malo. La crítica especializada lo recibió con escepticismo por su sonido crudo y sin pulir, pero el disco vendió más de 300.000 copias y estableció las coordenadas de lo que vendría después. El apodo dejó de ser una broma y se convirtió en programa artístico.
Fania Records entendió rápidamente el potencial de esa imagen. La discográfica, epicentro del movimiento salsero en Nueva York, potenció la figura del chico malo como herramienta de marketing y de identidad cultural.
La productora decidió vender su imagen como el rebelde, el que no tocaba suavecito, y con sus letras el apodo pegó tan duro que nunca se lo quitó.
Colón adoptó una imagen de gánster en sus portadas, con sombreros, abrigos largos y poses sacadas de las películas de la ley seca, una estética que precedió al hip hop. Una de esas portadas llegó a generar un conflicto real: el FBI exigió a Fania retirar una etiqueta que lo retrataba como fugitivo de la agencia, aunque se trataba de una parodia.
Sus canciones hablaban de carteristas, santería, envidia, violencia urbana y el desarraigo del inmigrante latino en Nueva York. Se ganó el apodo no porque fuera una mala persona, sino porque su sonido era agresivo, directo, desafiante.
La dupla Colón-Lavoe produjo nueve álbumes entre 1967 y 1973. Luego vino la sociedad con Rubén Blades, que transformó la salsa en literatura cantada. Juntos grabaron Siembra (1978), el disco más vendido de toda la historia del género, con clásicos como “Pedro Navaja” y “Plástico”.
Colón acumuló más de 40 producciones discográficas con ventas superiores a 30 millones de copias, 15 discos de oro y cinco de platino. Recibió 11 nominaciones al Grammy y, en 2015, Billboard lo incluyó entre los 30 artistas latinos más influyentes de todos los tiempos.
Su huella llegó hasta la música urbana contemporánea. Bad Bunny sampleó “Calle Luna, Calle Sol” en el tema La mudanza del álbum Debí tirar más fotos (2025), reconociendo públicamente la deuda de la música latina actual con las bases que Colón construyó desde el sur del Bronx en los años 60.
El apodo nació en su juventud en el sur del Bronx. Por un lado, defendía a su familia y su entorno con carácter fuerte. Por otro, músicos mayores lo llamaban así en tono burlesco en sus primeras jam sessions. Con el tiempo, Colón resignificó el nombre y lo convirtió en identidad artística.
A los 17 años grabó junto a Héctor Lavoe su primer disco, titulado justamente El Malo. Aunque recibió críticas por su sonido crudo, vendió más de 300.000 copias y marcó el inicio de su impacto en la salsa neoyorquina.
Fania Records potenció su perfil de “chico malo” como parte de una estrategia de marketing. Colón adoptó estética de gánster en portadas y proyectó una salsa agresiva y urbana, que narraba la vida del barrio latino en Nueva York.
Su alianza con Rubén Blades llevó la salsa a un nivel narrativo más profundo. Juntos grabaron Siembra (1978), considerado el disco más vendido en la historia del género, con temas como “Pedro Navaja” y “Plástico”.
Colón acumuló más de 40 producciones y más de 30 millones de copias vendidas. Fue nominado 11 veces al Grammy y reconocido por Billboard entre los latinos más influyentes. Su influencia llegó hasta la música urbana: Bad Bunny sampleó “Calle Luna, Calle Sol” en La mudanza (2025), reconociendo el impacto de Colón en nuevas generaciones.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.


