El servicio satelital de SpaceX empezó a delinear el próximo salto de capacidad de Starlink: planes con anchos de banda de 1 Gbps para clientes empresariales, apoyados en una combinación de mejoras de red y una terminal específica. En su hoja técnica del kit Performance, Starlink informó que ese equipo ya opera con descargas de “hasta 400+ Mbps” y que la red incorporará mejoras para habilitar “velocidades gigabit”, con actualizaciones de planes “disponibles en 2026” y “sin cambios de hardware”.
El anuncio oficial, por ahora, está formulado como una hoja de ruta tecnológica y comercial: el gigabit aparece como objetivo de la evolución de la red, con un primer anclaje claro en el dispositivo Performance y en los segmentos donde Starlink concentra su propuesta de valor (sitios fijos críticos, movilidad terrestre, marítimo e industrias en áreas remotas). La compañía también replica el mensaje en su sitio de Starlink Business, donde menciona que trabaja en “mejoras de red” que habilitarán velocidades gigabit “con el Performance Kit”.
El documento técnico de Starlink fija tres puntos relevantes. Primero, establece el nivel actual de desempeño del kit Performance (hasta 400+ Mbps de descarga), que funciona como referencia de partida. Segundo, vincula el gigabit con “mejoras de red” y no con un cambio de terminal. Tercero, aporta una fecha: 2026, como momento en el que habrá “actualizaciones de planes” para habilitar esa nueva prestación.
Quedan abiertos, en cambio, aspectos centrales del producto: disponibilidad por país, condiciones de contratación, precios, simetría de velocidades (subida) y garantías de nivel de servicio. En el ecosistema satelital, la diferencia entre “velocidad pico” y desempeño sostenido suele definir la experiencia final. En el caso de Starlink, la compañía no precisa aún si la oferta de 1 Gbps se presentará como un plan premium con capacidad dedicada, como un perfil “hasta 1 Gbps” sujeto a carga de red, o como una combinación segmentada por vertical (marítimo, movilidad, fijo).
El movimiento ocurre en paralelo a una agenda regulatoria que amplía el margen de crecimiento de la constelación. En enero de 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) aprobó que SpaceX despliegue 7.500 satélites adicionales de segunda generación, con el argumento de reforzar cobertura y habilitar servicios de mayor velocidad “de hasta 1 Gbps”, entre otros objetivos.
En términos de estrategia, el mensaje es consistente: para sostener planes de “clase gigabit” a escala, Starlink necesita más capacidad agregada (satélites, espectro, flexibilidad operativa) y una arquitectura que reduzca cuellos de botella en el enlace espacial y en la red terrestre de estaciones de puerta de enlace (gateways). La aprobación regulatoria no equivale a disponibilidad comercial inmediata, pero marca el ritmo y el marco de expansión para 2026–2031.
Si el gigabit se materializa en condiciones comerciales competitivas, el efecto más visible será en tres frentes.
Conectividad crítica en zonas remotas. Energía, minería, agroindustria y logística pueden ganar un reemplazo más directo de enlaces microondas o satelitales geoestacionarios en ubicaciones donde el tendido de fibra no llega o no se justifica por costo. La latencia de órbita baja ya es parte del atractivo de Starlink; el incremento de caudal amplía casos de uso (videoconferencia estable, respaldo de enlaces corporativos, sincronización de datos de alto volumen).
Movilidad y operaciones distribuidas. Marítimo, transporte terrestre y operaciones multi-sitio dependen de continuidad y de capacidad para múltiples usuarios y dispositivos. Un perfil de gigabit, incluso si no es constante, puede mejorar la gestión de picos y la convivencia de aplicaciones (telemetría, voz, streaming operativo, acceso corporativo) en entornos de conectividad inestable.
Competencia con otros modelos de acceso. El gigabit es una métrica típica de la fibra, pero su comparación con satélite exige matices: la fibra entrega simetría y estabilidad, y el satélite gana donde la infraestructura no existe o donde el despliegue es lento. La “promesa gigabit” apunta a reducir la distancia perceptual con la banda ancha fija y a blindar la propuesta frente a la entrada de nuevas constelaciones y terminales empresariales de alto rendimiento.
En el tablero competitivo, el anuncio también dialoga con la aceleración del mercado de conectividad satelital para empresas y gobiernos, donde los actores buscan diferenciarse por capacidad, cobertura y servicios integrados. La lógica de Starlink parece clara: ampliar la capacidad por terminal y por célula de cobertura, sin sumar complejidad de hardware para el cliente que invierte en el kit Performance.
De aquí a 2026, las señales relevantes no estarán solo en los anuncios comerciales, sino en la ejecución: despliegue de capacidad orbital, disponibilidad regional y claridad sobre el modelo de servicio (capacidad compartida, perfiles por prioridad, o planes con compromisos de desempeño). En paralelo, será determinante cómo se traduce la expansión autorizada por la FCC en capacidad efectiva y en mejoras percibidas en mercados fuera de Estados Unidos.
Para los clientes corporativos, la lectura práctica es que Starlink busca consolidar un escalón superior de oferta, donde el ancho de banda deja de ser “suficiente” y pasa a competir por reemplazo de enlaces fijos en operaciones críticas. La promesa de “sin cambios de hardware” funciona, además, como argumento para acelerar compras en el segmento Performance, a la espera de la actualización de planes en 2026.
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