Luego de meses de dilación, Diego Valenzuela finalmente no asumirá al frente de la Agencia de Seguridad Migratoria, un organismo que piensa crear el Ministerio de Seguridad a cargo de Alejandra Monteoliva para profundizar la seguridad fronteriza y la política de admisión. No obstante, fuentes del sector aseguraron a El Cronista que la idea de avanzar con la creación del organismo sigue en pie: ¿Por qué entonces se paralizó?
La decisión tuvo el aval de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a quien no le habría caído bien el perfil que elevó Valenzuela a nivel mediático. “Si estás todos los fines de semana operando, te van a bajar”, alertó una fuente allegada a los protagonistas ante este medio.
La senadora Patricia Bullrich, artífice del traspaso de Migraciones a Seguridad, ahora deberá definir un nuevo nombre: “Estamos en conversación”, aseguraron.
“La idea es que (Valenzuela) se incorpore al equipo una vez que salga el decreto“, había confirmado Monteoliva en febrero, durante una entrevista con Radio Mitre. El exintendente de Tres de Febrero fue el primero en romper el hielo de fugas del PRO a La Libertad Avanza y es además una de las figuras bonaerenses en competencia para una futura candidatura. Ahora, se quedará en la Legislatura bonaerense, para donde fue electo en octubre del año pasado.
Desde el entorno de Seguridad aseguraron que era un secreto a voces que la decisión había sido avalada en conjunto y fue de hecho por eso que Monteoliva no había acelerado la creación del organismo.
El Cronista pudo saber además que a Bullrich no le parecía bien que Valenzuela asuma frente a la Agencia tras haber sido electo como legislador: siempre estuvo en contra de las testimoniales incluso en designaciones posteriores a la elección y fue la única del Gobierno que mantuvo esa postura, mientras que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, dejó su banca en la Ciudad para asumir como ministro coordinador.
Monteoliva se mostró cómoda con el manejo de la actual Dirección Nacional de Migraciones, comandada por Sebastián Pablo Seoane, la cual recientemente empezó a depender del área de Seguridad cuando históricamente funcionó bajo la órbita del Ministerio del Interior.
El traspaso se organizó como parte de la transición post-electoral, justo cuando asumió Diego Santilli y antes de que Bullrich jurara como senadora nacional.
“La política migratoria no se suspendió ni se demoró. Desde que la dirección pasó a Seguridad, la articulación con las fuerzas federales se profundizó“, defendió Monteoliva hace poco en una entrevista que le dio a Infobae.
Lo que cambiará con la creación de la agencia es que dicho organismo pasará a ser descentralizado, con independencia presupuestaria y operativa respecto del ministerio. La idea de Bullrich es que se transforme en un organismo federal como el ICE estadounidense (Immigration and Customs Enforcement).
Al igual que el ICE, la agencia proyectada por Bullrich y Monteoliva no va a limitarse a sellar pasaportes o tramitar residencias sino que tendría capacidad operativa propia, con facultades para participar en allanamientos, detenciones y coordinación con otras fuerzas de seguridad. La diferencia de escala es enorme: el ICE tiene más de 20.000 agentes y un presupuesto de varios miles de millones de dólares.
En tanto, el futuro de Valenzuela se mantendrá en coordinación con el armador Sebastián Pareja, la espada bonaerense de Karina Milei, para continuar con la agenda en la Legislatura.
Desde su entorno aseguran que en carpeta tienen proyectos para avanzar en la desregulación bonaerense, baja de tasas e impuestos en todos los municipios; habilitaciones gratis; promoción del trabajo e inversión; boleta única; achicar las cámaras bonaerenses y, en definitiva, “llevar el modelo de Milei a cada rincón de la provincia”.

