La ceremonia de los premios Oscar 2026 tuvo también presencia argentina entre los ganadores. La productora Violeta Kreimer fue parte del equipo de Deux personnes échangeant de la salive (Dos personas intercambiando saliva), uno de los dos cortometrajes reconocidos en esa categoría.
Tras conocerse el premio, la ganadora expresó esta noche en exclusiva a LA NACION: “Estoy emocionada y orgullosa de que esta película tan extraña, queer y hecha por un equipo compuesto por una mayoría de mujeres, que vehiculiza un mensaje contra la represión y el absurdo de este mundo, pueda ganar un Oscar en este momento”.
Y sumó: “Nunca pensé que podíamos llegar acá. No es la razón por la que hacemos lo que hacemos, pero cuando pasa es como un paréntesis encantado y la emoción es muy fuerte. ¡Vamos Argentina y el cine argentino con el que crecí, que tiene que seguir brillando en el mundo! Cuando dijeron que había dos ganadores pensé que había escuchado mal… todavía no lo puedo creer”, expresó.
Durante la gala, el premio fue anunciado por el actor y comediante pakistaní Kumail Nanjiani, que al abrir el sobre sorprendió al público al comentar que el galardón era compartido: “Y el Oscar es para… es un empate, no estoy bromeando”, dijo. Y reveló primero la otra pieza ganadora, The Singers, producida por Sam A. Davis, y luego la producción dirigida por Natalie Musteata y Alexandre Singh y producida, entre otros, por Kreimer. Sobre el escenario, el equipo agradeció el premio.
Violeta Kreimer nació en Vicente López, estudió en el Liceo Francés y vivió en la Argentina hasta los 20 años. Luego se trasladó a Francia, donde continuó sus estudios en Ciencias Políticas y comenzó a desarrollar su carrera profesional.
Durante más de una década trabajó en el mundo del arte contemporáneo, primero en el ámbito de la fotografía, luego en videoarte y finalmente dirigiendo el taller del artista Xavier Veilhan, quien representó a Francia en la Bienal de Venecia de 2017. Esa experiencia fue clave para su posterior salto al cine.
Después de aquella etapa, Kreimer decidió abrirse camino en la producción audiovisual y fundó la productora Misia Films junto a la italiana Valentina Merli. El objetivo inicial era acercar a artistas visuales al cine a través de nuevas formas narrativas.
Uno de los ganadores del Oscar al Mejor Cortometraje de Acción Real, Alexandre SinghEl proyecto finalmente premiado esta noche en los Oscar, el cual cuenta con el madrinazgo de Isabelle Huppert y Julianne Moore, comenzó a gestarse durante la pandemia. Aprovechando sus vínculos con el mundo del arte, Kreimer propuso filmar una serie de obras dentro de las Galerías Lafayette de París, que en ese entonces estaban cerradas al público. Se trata de una pieza de 36 minutos, una duración extensa del formato de cortos, cuya historia se desarrolla en un mundo distópico en el que la violencia está normalizada. Las personas pagan sus compras con cachetadas, y los besos están prohibidos y castigados con la muerte. En ese contexto, una mujer que compra compulsivamente en una tienda de lujo se enamora de una vendedora, a partir de lo cual se revela una trama de amor y resistencia.
En una anterior entrevista con LA NACION, la productora explicó: “Los tiempos que corren resuenan enormemente con lo que pasa en el corto. Incluso antes de que decidiéramos filmar con el protagónico de Zar Amir, que es iraní, estaba la idea de hacer un guiño con lo que pasa en Irán con el movimiento Woman, Life, Freedom. Y en la misma época había visto todo el movimiento en Florida y la propuesta de prohibir mencionar la palabra “gay” en las escuelas. Ese fue el momento en el que comenzamos a escribir y, sin querer hacer nada ilustrativo, estábamos en un mundo en el que los Estados Unidos estaban pasando para el otro lado; en la Argentina se veía venir; en Italia ya estaba instalado. Resuena en muchos lados; el acto de resistencia de la ternura creo que hace eco en muchos países en este momento. Como un acto de resistir al autoritarismo", apuntó.
Kreimer también se refirió al trabajo de la directora, Natalie Musteata: “Ella siempre aporta la parte más emocional y señaló que si estábamos yendo a hablar de una sociedad donde la violencia estaba normalizada, tenía que haber un contrapunto muy fuerte en relación con la ternura”.
En cuanto a su experiencia personal en la realización del corto, la productora argentina compartió: “Lo que más me emocionó fue confirmar que podíamos hacer un proyecto que trascendiera las fronteras, con tanto impacto”.
Con la colaboración de Pablo de Vita

