En los últimos años, se ha difundido la teoría de que la Generación Z, personas nacidas entre 1997 y 2012, es una generación que prácticamente no consume alcohol.
Se trata de un fenómeno complejo; los jóvenes están redefiniendo la forma en que se relacionan con las bebidas con alcohol; privilegiando decisiones informadas, contextos específicos, y un enfoque más consciente y moderado del consumo; respetando a quien decide no beber.
Este cambio no ocurre de forma aislada. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025), entre adolescentes de 12 a 17 años, grupo que forma parte de la Generación Z, el consumo de alcohol en el último mes se redujo de 16.1% a 7.5%, lo que representa una disminución de más del 50%. Además, el consumo excesivo en este grupo también mostró una caída relevante, al pasar de 8.3% a 2.6%.
Dichas estadísticas reflejan una transformación en la forma en que la Generación Z relaciona las bebidas con alcohol. A diferencia de generaciones anteriores, el consumo tiende a ser más selectivo: se bebe con menor frecuencia, se combinan opciones con y sin alcohol, se realizan pausas voluntarias y se toman decisiones conscientes según cada ocasión.
En la Fundación de Investigaciones Sociales FISAC consideramos que estos cambios en los patrones de consumo también pueden entenderse a partir del fortalecimiento de las habilidades para la vida. Estas competencias, de carácter interpersonal, intrapersonal y cognitivo, permiten a las personas tomar decisiones más informadas, establecer límites y actuar en congruencia con su bienestar.
Habilidades como el manejo de emociones, el autoconocimiento y la comunicación asertiva resultan clave para enfrentar la presión social, tomar decisiones responsables respecto a nuestra vida y elegir de manera autónoma.
Este enfoque, basado en el desarrollo de habilidades para la vida, se refleja en una preferencia creciente por modelos de moderación responsables. Muchos jóvenes adultos optan por regular su consumo de manera continua y consciente, adaptándolo a sus necesidades, al contexto social y a su bienestar, teniendo la abstinencia como una opción de decisión.
Desde FISAC, el mensaje es claro: cero consumo de alcohol en menores de edad, respeto a la abstinencia, y en la vida adulta la responsabilidad y la moderación son fundamentales.

