En paralelo a la reducción de la jornada laboral, cuatro reformas laborales avanzan en el Congreso y podrían aprobarse este año. Las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que se analizan son en torno a la transparencia salarial, el derecho a la desconexión digital, la prohibición del buró laboral y una certificación de cumplimiento de obligaciones laborales para empresas agroexportadoras.
La actual legislatura ha mantenido un ritmo constante de reformas laborales. En este periodo se aprobaron cambios como la Ley Silla, la regulación del trabajo en plataformas digitales, la prohibición de la brecha salarial de género, disposiciones para garantizar entornos laborales libres de violencia y recientemente, la reforma para la reducción de la jornada laboral.
Este año podrían sumarse cuatro cambios más. Los proyectos que están a un paso de aprobarse por el Congreso de la Unión incluyen nuevas obligaciones en los procesos de reclutamiento, en el respeto al descanso y en la comprobación de responsabilidades patronales.
Las reformas de transparencia salarial y desconexión digital ya fueron aprobadas por la Cámara de Diputados y sólo esperan el aval del Senado. Por otra parte, el proyecto del buró laboral ya cumplió con su trámite de primera lectura en la Cámara Alta y está listo para su discusión en el pleno.
En el caso de la certificación laboral, aún se encuentra en análisis en comisiones del Senado, pero la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, ha expresado que la reforma es prioritaria. La iniciativa es promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum y está dirigida a empresas de la industria de agroexportación.
Esto es lo que plantean las reformas a la LFT que pueden aprobarse este año:
Los cambios a la Ley Federal del Trabajo sobre transparencia salarial incluyen nuevas obligaciones para los empleadores, entre las cuales destacan:
La reforma a la LFT también contempla declarar nulas las cláusulas que nieguen el acceso a la información sobre las estructuras retributivas o establezcan un salario y prestaciones menores a las de la oferta de empleo, además de prohibir a los empleadores negarse a compartir las escalas salariales y los criterios para determinar las remuneraciones de un mismo puesto de trabajo o categoría similar cuando sea solicitado por el trabajador.
La reforma de desconexión digital ha tenido un avance relativamente rápido. Las propuestas que retoma el dictamen fueron presentadas el año pasado. El proyecto define la desconexión digital como el derecho de las personas a “abstenerse de participar en cualquier tipo de comunicación” con su centro de trabajo, contempla la finalización de la jornada laboral, así como durante días de descanso, vacaciones y permisos.
En ese sentido, busca incorporar entre las obligaciones de los empleadores garantizar el respeto de la desconexión digital y el diseño de reglas que regulen este derecho laboral.
Actualmente la posibilidad de abstenerse de contestar mensajes y llamadas de trabajo fuera del horario laboral es un derecho previsto para trabajadores en home office, la reforma que se analiza busca hacerlo extensivo a todos los empleados en México.
Los cambios a la Ley Federal del Trabajo que se analizan en el Senado buscan cerrar la llave a las listas negras de trabajadores, una práctica conocida como buró laboral.
La reforma laboral suma a las prohibiciones patronales el uso de sistemas de registro con datos personales sensibles de los trabajadores separados de sus puestos para limitar o condicionar el acceso o permanencia a un empleo.
El paquete de reformas enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum al Senado incluye una modificación a la LFT para crear una certificación laboral que avale el cumplimiento de obligaciones patronales de empresas agroexportadoras.
Esta certificación laboral, emitida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), sería una restricción no arancelaria: es decir, todas las empresas que deseen exportar productos del campo deberán pasar el filtro del cumplimiento de obligaciones laborales, como la seguridad social.
A esa lista de reformas laborales se suman los cambios a la Ley Federal del Trabajo para la jornada laboral de 40 horas, luego de la promulgación de la reforma constitucional que estableció el nuevo límite de horas por semana y su implementación gradual, el Congreso de la Unión debe armonizar la legislación secundaria y definir las reglas puntuales para la transición.
Entre esos cambios, se contempla incorporar un registro electrónico de las horas de trabajo y la gradualidad con la que entrará en vigor el nuevo límite de tiempo extraordinario.
A estos puntos podrían sumarse otras disposiciones para dar más certeza en la transición. Sin embargo, lo que ya es un hecho es que la semana laboral será de máximo 40 horas, con la posibilidad de distribuirse en seis días con uno de descanso, y la implementación comenzará el 1 de enero del 2027, con una disminución de dos horas anuales hasta el 2030, cuando se alcanzará el nuevo tope.
