Europa está reabriendo uno de sus mayores reglamentos sobre criptomonedas justo cuando aumenta la presión para hacer que el euro sea más competitivo en las finanzas digitales. La revisión cripto EU MiCA comenzó el miércoles, cuando la Comisión Europea lanzó una consulta sobre si el emblemático Reglamento de Mercados de Criptoactivos del bloque sigue funcionando para un mercado que ha cambiado rápidamente desde que las normas entraron en vigor.
Esa revisión llega en un momento en que el debate político ya no gira únicamente en torno a la seguridad. En cambio, también versa sobre si el marco europeo ayuda a los actores locales a competir, especialmente en el ámbito de las stablecoins, donde los tokens denominados en dólares estadounidenses han adquirido un papel predominante.
Al mismo tiempo, una iniciativa paralela está ganando impulso en los círculos bancarios. En Ámsterdam, el consorcio Qivalis está desarrollando un proyecto de stablecoin vinculada al euro que ahora cuenta con el apoyo de 37 bancos, entre ellos BNP Paribas, ING y UniCredit. Como resultado, el argumento más amplio a favor del dinero digital basado en el euro cuenta con una base institucional mucho mayor.
La consulta de la Comisión Europea se centra en una pregunta sencilla pero importante: ¿sigue siendo el marco actual de criptomonedas adecuado para su propósito?
Según la revisión, la Comisión está solicitando tanto al público en general como a las partes interesadas específicas que opinen sobre el funcionamiento de MiCA y si se necesitan actualizaciones. El proceso permanecerá abierto hasta el 31 de agosto.
Esto es relevante porque MiCA fue diseñado como el régimen insignia de la Unión Europea para los criptoactivos. Sin embargo, los reguladores afirman ahora que el mercado y el entorno político más amplio han evolucionado desde que las normas entraron en vigor en 2024. La revisión cripto EU MiCA tiene como objetivo comprobar si el marco original sigue correspondiendo al mercado actual de activos digitales.
La consulta busca opiniones sobre los componentes fundamentales de MiCA y sobre si el marco debería ajustarse. Para recopilar esas aportaciones, la Comisión divide el proceso en dos vías:
La consulta específica está dirigida a un amplio conjunto de partes interesadas, entre las que se incluyen emisores de criptomonedas y proveedores de servicios, instituciones financieras, empresas tecnológicas, el mundo académico, grupos de reflexión, asociaciones industriales, grupos de consumidores y autoridades públicas de la UE.
En términos prácticos, esto significa que la revisión no se limita a las empresas nativas del sector cripto. Los bancos, los grupos de política, los investigadores y los reguladores tienen una apertura formal para dar forma a lo que viene a continuación.
La revisión cripto EU MiCA también se está convirtiendo en una prueba de las ambiciones competitivas de Europa.
Blockchain for Europe ha argumentado que MiCA hizo que las stablecoins vinculadas al euro fueran más seguras, pero también menos competitivas que las stablecoins denominadas en dólares estadounidenses. Esa crítica refleja una tensión más amplia en la política cripto europea: las normas pueden generar confianza y claridad jurídica, pero también pueden determinar si los productos locales logran una tracción real.
Esta es una de las razones por las que la consulta importa más allá de Bruselas. Si las stablecoins reguladas denominadas en euros tienen dificultades para competir, Europa corre el riesgo de establecer el estándar de cumplimiento mientras cede el impulso del mercado a los productos basados en el dólar.
La Comisión aún no ha propuesto cambios. Aun así, la consulta orientará el trabajo de política futura sobre activos digitales, lo que la convierte en una señal temprana de que Europa está dispuesta a reexaminar cómo funciona su marco cripto en la práctica, y no solo sobre el papel.
Mientras los responsables de política revisan las normas, el mercado avanza a su propio ritmo.
Qivalis, un consorcio lanzado en Ámsterdam en 2025, está desarrollando un proyecto de stablecoin vinculada al euro y ahora ha logrado el apoyo de 37 bancos tras sumar otros 25 prestamistas. Entre los patrocinadores se encuentran BNP Paribas, ING y UniCredit.
La lista de apoyos incluye a grandes prestamistas europeos, y el salto a 37 bancos demuestra que el interés se extiende mucho más allá de un pequeño grupo piloto.
Para el mercado en general, se trata de un desarrollo notable. Los esfuerzos en materia de stablecoins respaldados por bancos pueden gozar de mayor credibilidad ante los reguladores, las redes de pago y los usuarios corporativos que las iniciativas cripto independientes más pequeñas. En el contexto de la revisión cripto EU MiCA, esto convierte a Qivalis en algo más que una historia secundaria; es evidencia de que la demanda de la industria de dinero digital denominado en euros está siendo cada vez más organizada y bien financiada.
Qivalis afirma que su stablecoin vinculada al euro está diseñada para respaldar los pagos transfronterizos y la liquidación inmediata.
Esos casos de uso van al núcleo de por qué los bancos están prestando atención. Si un token basado en euros puede mover valor más rápidamente a través de las fronteras y liquidar transacciones de forma inmediata, podría ayudar a hacer más eficientes partes de la cadena de pagos. El proyecto también está vinculado a un interés más amplio en las stablecoins para pagos y gestión de garantías.
Estos dos desarrollos están estrechamente vinculados.
Por un lado, la Comisión Europea pregunta si MiCA sigue siendo adecuado para el mercado. Por otro, los grupos industriales y los bancos están planteando un argumento más específico: Europa necesita espacio para que las stablecoins vinculadas al euro puedan competir de manera más efectiva.
Ahí es donde reside la importancia estratégica. El debate no versa únicamente sobre la regulación cripto en abstracto. Se trata de si la Unión Europea puede traducir un sólido reglamento en una adopción real de activos digitales basados en el euro. Si los productos regulados siguen siendo estructuralmente más débiles que las stablecoins denominadas en dólares estadounidenses, Europa podría mantener el control sobre las normas mientras pierde terreno en el mercado.
Qivalis ilustra el punto. Un consorcio con 37 bancos detrás de un proyecto de stablecoin vinculada al euro demuestra que existe demanda de alternativas ligadas al euro. Si MiCA ayuda o dificulta ese impulso es ahora parte de una conversación política mucho más amplia, y las respuestas recopiladas antes del 31 de agosto podrían dar forma a la próxima fase de la estrategia de activos digitales de Europa.


