Marjorie Taylor Greene, la excongresiста de Georgia que construyó su carrera criticando el exceso del gobierno, viajó a México esta semana para recibir un tratamiento con células madre que la FDA no ha aprobado, y afirma que cree que Washington debería legalizarlo.
Greene le dijo a TMZ que ella y su prometido, el periodista de medios de derecha Brian Glenn, se sometieron el sábado a tratamientos intravenosos de células madre en Dream Body Clinic en Puerto Vallarta. La FDA no ha aprobado la mayoría de las terapias con células madre porque no han completado el proceso requerido para demostrar que son seguras y efectivas, razón por la cual la pareja cruzó la frontera para obtenerlos.

Greene dice que siempre ha sido proactiva en cuanto a su salud, remontándose a sus días como propietaria de un gimnasio CrossFit, y cree que la terapia con células madre es una herramienta antienvejecimiento eficaz. También le dijo a TMZ que no tiene seguro médico, prefiriendo gastar ese dinero en tratamientos preventivos en los que cree.
Quiere que el gobierno federal se aparte. Greene le dijo a TMZ que cree que la terapia con células madre debería ser legalizada a nivel federal en EE.UU., una postura que la coloca en la inusual situación de exigir al gobierno que desregule un tratamiento al que muchos republicanos se oponen.
El viaje a México siguió a unas vacaciones en Costa Rica con el representante Thomas Massie, quien le dijo a TMZ la semana pasada que ve a Greene como una voz importante en el futuro del Partido Republicano e insinuó un posible impulso hacia el liderazgo del GOP, según informó TMZ.

