Algo azul, algo prestado, algo viejo. Si la mayoría de las casas vienen respetando esa regla casamentera desde hace siglos sin siquiera proponérselo, en los últimos años incorporar muebles usados se volvió una moneda más que corriente. Ya sea por valoración estética o para aprovechar una oferta, las piezas de segunda mano se han multiplicado en la deco y, con ellas, los sitios donde conseguirlas.
A modo de prólogo, el Mercado de Pulgas de Dorrego y los galpones de Pompeya (Ejército de Salvación y Cottolengo Don Orione) representan el ABC del rubro cachivachero, en los cuales pescar un tesoro está sujeto al presupuesto o al azar. Estos últimos (al igual que otras beneficencias como Tzedaká o Emaús) funcionan en base a donaciones, por lo cual cada semana la aventura es diferente: podemos encontrar una silla Windsor en perfecto estado o una montaña de tupperwares y souvenirs de bautismo.
Sin lugar a dudas, internet nos ha regalado una fuente inagotable de oportunidades en busca de un comprador dispuesto a concretar rápido. En un principio, fueron DeRemate.com y Mercado Libre con sus gloriosas subastas base $1, pero ese espíritu se corrió con el tiempo a otras plataformas como el Marketplace de Facebook, grupos de Whatsapp o cuentas de Instagram. Sin ir más lejos, la restauradora Paula Rey creó en su perfil @benditamadera un canal de chat llamado “Tinder de muebles y objetos” donde sus clientes y seguidores ofrecen (y buscan) romances con aire vintage a muy buen precio.

Karina Guzmán, de Almacén de Primores, comenzó a dedicarse a la compra-venta de muebles hace algunos años y, al tiempo, su marido le siguió los pasos. “Muchos me escriben porque se mudan a un lugar más chico o hay que vaciar la casa de un pariente mayor. Y creo que en la casa de la gente es donde se hacen los descubrimientos más lindos”.
“En Bahía Blanca había una esquina emblemática: el galpón de segunda mano de Daniel Camarga", rememora Soledad Benvenuto “Cuando se puso mayor, vendió la propiedad y necesitaban vaciarla. La cuestión es que no solo me enteré, sino que terminé volviendo de allá con 11 camiones repletos de maravillas. El 70% de Mercado Don Toto vino de esa aventura”, dice Soledad Benvenuta, su creadora, también alma máter de la movida del Boulevard Sáenz Peña de Tigre. “Mercado Don Toto nació de mi amor por las antigüedades y los objetos usados. Estudié Bellas Artes, siempre fui muy curiosa. Además, tengo familia en Entre Ríos; ahí vivíamos en el campo, rodeados de cosas viejas que me transmiten afecto”.
Al margen de mobiliario doméstico, en el local se pueden encontrar piezas únicas como gabinetes de correo, muestrarios de mercería, o antiguos caballos de calesita. Pero la idea no es que se luzcan en un museo, sino que encuentren una nueva oportunidad. “Muchos de los muebles son de oficios, ferreterías o escuelas, y hoy pueden cumplir otra función en cocinas, livings o dormitorios. En el mundo de las antigüedades hay cierta solemnidad y protocolo, nuestra propuesta siempre fue tomar esas cosas de otra época e integrarlas a la vida cotidiana“, reflexiona Soledad.
A este berretín se sumó Cultura Retro, otro proyecto suyo que toma por asalto el Boulevard Saenz Peña con vajilla, indumentaria y decoración vintage. La próxima edición es el 13 de diciembre, y reunirá coleccionistas, vendedores y amantes de las cosas reutilizadas.
Cuando la idea no es resolver rápido, se puede pensar en visitar pueblos lindos, donde nunca falta un galponcito que vende muebles o chucherías. Al margen de pasear, comer algo rico y volver con un detalle antiguo de recuerdo, por supuesto.
Fernanda y Pablo, de la tienda online Rosa China, hicieron de la búsqueda provinciana casi un estilo de vida. Los fines de semana agarran la ruta en familia en busca de muebles y objetos vintage que luego venden en su página o en las ferias que organizan en su showroom, una casa chorizo de Paternal.
“En estas escapaditas tratamos de combinar la compra y su contexto: conocer la zona, sus costumbres y todos los condimentos que resignifican los productos que adquirimos para nuestra tienda. Creemos que la historia de la búsqueda es tan enriquecedora como las mil vidas que cada uno de ellos encierra”, comparten. A continuación, nos pasan algunos de sus recomendados en base a sus búsquedas personales.
Sobre la ruta 205
Sobre RP 205
Mirá qué más podés hacer en Azcuénaga
Sobre la Ruta 3
Sobre RP 51
Ahondando un poco en esa última recomendación, nos contactamos con Florencia Vazzano. A diferencia de sus compañeros, ella hacía los deberes y jugaba al elástico entre sillas Thonet y roperos provenzales, por lo cual no es extraño que hoy se dedique a transformar muebles y espacios en su emprendimiento, Gaetana Deco.
“Me crie en Olavarría, entre antigüedades, por lo cual aprendí desde chica a mirar más allá de las apariencias. En los muebles usados, lo importante no es cómo se ven, sino cómo están hechos.” A veces los lustres son oscurísimos, la pintura está arruinada o las superficies acumulan décadas de suciedad, pero nada de eso debe amedrentarnos: su consejo al comprar un mueble usado es tocar la madera, sentir su peso, revisar las uniones y estar atentos a la huella de termitas.



