Expertos en salud cardiovascular advirtieron que la combinación de alcohol con bebidas energéticas puede generar consecuencias graves para el corazón. El equilibrio entre alimentación, descanso y consumo responsable de líquidos es clave para un bienestar en general.
La relación entre lo que se consume y la salud cardíaca ha sido ampliamente documentada por la comunidad médica.
Una dieta equilibrada, acompañada de una hidratación adecuada, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades como infartos, hipertensión, diabetes o colesterol alto.
El especialista Cheng-Han Chen, del MemorialCare Saddleback Medical Center en California, sostuvo que las elecciones de lo que uno consume tienen un impacto directo sobre los factores de riesgos.
“Prestar atención a lo que se consume contribuye enormemente a mantener un corazón sano”, señaló en una entrevista con Parade.
Entre las advertencias más recientes, los especialistas destacan una combinación popular, sobre todo entre adultos jóvenes, y que puede tener consecuencias graves: el consumo simultáneo de energizantes y alcohol.
Patrick Kee, de Vital Heart & Vein en Houston, explicó que esta mezcla representa un riesgo elevado por la naturaleza opuesta de sus componentes.
Mientras el alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central, los energizantes funcionan como estimulantes potentes por su alto contenido de cafeína y otros compuestos como guaraná o taurina.
“La combinación crea el efecto de “borracho despierto. Te sientes alerta, incluso cuando tu cuerpo está afectado”, señaló a Parade. “Uno de los principales culpables de los desencadenantes del estrés relacionados con el corazón”, agregó.
El resultado de esta interacción es un conflicto para el organismo. Por un lado, la cafeína acelera el ritmo del corazón y eleva la presión arterial; por otro, el alcohol relaja los vasos sanguíneos. Esta combinación confunde al sistema cardiovascular e incrementa la posibilidad de latidos irregulares, hipertensión súbita o colapsos.
“El alcohol pasa directamente al torrente sanguíneo y lo relaja, lo que produce esa sensación de calor y rubor”, explicó el especialista Leonard Pianko. “A medida que el cuerpo lo absorbe, el corazón tiene que bombear con más fuerza porque los vasos se contraen”, aseguró.
Diversos estudios médicos registraron que, en adultos jóvenes, la mezcla puede provocar episodios graves como fibrilación ventricular, fibrilación auricular o incluso edema pulmonar.
En análisis clínicos de diez casos, se reportó afectación directa del ritmo cardíaco en el 42% de los pacientes, de la función miocárdica en el 33%, y de las arterias coronarias en el 25%. Tres de los casos analizados tuvieron desenlaces fatales.
El riesgo de esta combinación se puede explicar por otros mecanismos:
Más allá de los efectos inmediatos sobre el corazón, los expertos advirtieron que el consumo conjunto de estas bebidas aumenta la probabilidad de intoxicación.
La cafeína, al enmascarar la sensación de embriaguez, genera una falsa percepción de sobriedad. Esto lleva a consumir más de lo previsto e incrementa los niveles de alcohol en sangre sin que el individuo note el deterioro.
Esta sensación de “borracho despierto”, como lo denominó el Dr. Kee, puede derivar en conductas de riesgo: conducción bajo los efectos del alcohol, deshidratación severa, o esfuerzo físico excesivo en lugares como clubes o conciertos. En muchos casos, estos factores externos agravan la tensión cardiovascular.
Los estudios mostraron que las personas con antecedentes de hipertensión, enfermedades coronarias o síndromes cardíacos hereditarios son las más vulnerables. En más del 60% de los casos analizados con eventos del corazón grave, tras consumir esta mezcla, existían condiciones de salud previas.

