La inflación al consumo volvió a acelerarse en la primera quincena de noviembre, aunque se mantuvo dentro del rango objetivo de Banco de México (Banxico). Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un avance quincenal de 0.47% y una tasa anual de 3.61%.
Esta cifra muestra un ligero repunte respecto al 3.50% registrado en la segunda quincena de octubre, pero sigue dentro del rango meta de Banxico de 3% ± 1 punto porcentual.
Suscríbete a nuestro canal de Telegram y lleva la información en tus manos.
Una inflación anual de 3.61% significa que, en promedio, los precios de la canasta de consumo básico subieron ese porcentaje en un año. Para una familia que gastara —por ejemplo— 10 mil pesos al mes en bienes y servicios, la misma canasta costaría aproximadamente 361 pesos más que hace un año.
Este aumento se siente más si la inflación subyacente (la que excluye bienes volátiles como alimentos frescos y energía) alcanza 4.32% anual.
Eso implica que los precios de los bienes y servicios que las personas compran con mayor regularidad —ropa, transporte, servicios médicos, etc.— están subiendo más rápido que la inflación general. Dentro de esta subyacente, las mercancías aumentaron 4.13% y los servicios 4.50%.
Por otra parte, la inflación no subyacente fue de sólo 1.29% anual. Aquí se incluyen productos agropecuarios, los que bajaron 0.41% en la quincena, mientras que energéticos y tarifas reguladas subieron 2.66%.
Esto quiere decir que el efecto “alivio” de los alimentos ayuda a contener la inflación general, pero el alza constante en servicios y mercancías es la que realmente “jalea” el promedio.
Los servicios representan una parte importante del gasto de los hogares: transporte, educación, salud, vivienda, etc. Cuando estos precios ascienden alrededor de 4.50 %, significa que muchos pagos recurrentes se encarecen.
Si una persona paga cinco mil pesos al mes en servicios (agua, luz, transporte, internet, escuela), un aumento del 4.5% lo llevaría a desembolsar aproximadamente 225 pesos más cada mes.
A su vez, los productos de consumo pueden no subir tanto, pero al sumar pequeñas alzas en muchos frentes —ropa, calzado, artículos para el hogar— el presupuesto familiar se tensiona.
En un entorno de crecimiento económico reducido, como el que vive México, esos incrementos ganan más peso al afectar directamente la capacidad de compra.
Dado que la inflación sigue dentro del rango objetivo, Banxico tiene espacio para relajar la política monetaria, lo que se traduciría en recortes de tasas de interés .
Analistas anticipan que, en la última reunión del año, podría haber una reducción de 25 puntos base, llevando la tasa de referencia a 7.0%.
Para los ciudadanos, una tasa menor puede abrir crédito más barato (tarjetas, hipotecas, autos), pero también significa que los rendimientos de ahorros bajan y que si ya se tiene deuda a tasa variable, el efecto a futuro es mixto.
Así es como los comerciantes resienten la inflación de marzo
Aunque la inflación en México permanece bajo control en términos macroeconómicos, el hecho de que la inflación subyacente esté por encima del promedio resalta que para muchas familias el efecto se está sintiendo: sus gastos regulares suben más de lo que se podría pensar, lo cual impacta directamente en su bolsillo.
adn Noticias. Te Hablamos con la verdad. Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y lleva la información en la palma de tu mano.


