Para aquellos que quieran hacer un plan para el fin de semana en Buenos Aires, existe un pueblito con viñedos poco conocido que dispone de dos productos locales para disfrutar: vinos y fiambres. Por tal motivo, es ideal para hacer una escapada en grupo.
Si bien es común que este tipo de planes sea en ubicaciones como Mendoza o el norte argentino, muchos no pueden hacer este viaje para ir a estos destinos. En su lugar, hay un partido bonaerense que está a solo 100 kilómetros de CABA y no tiene nada que envidiarles.
Situado en el partido de Mercedes, a poco más de 90 km de la Ciudad de Buenos Aires, este lugar se presenta como la escapada ideal para quienes quieren alejarse del estrés cotidiano sin tener que hacer viajes demasiado largos.
Este encantador pueblo bonaerense, llamado Altamira y mucho menos famoso que clásicos como San Antonio de Areco o Carlos Keen, brinda una vivencia distinta que combina naturaleza, patrimonio histórico y sabores tradicionales de la zona.
Altamira nació gracias al auge del ferrocarril a comienzos del siglo XX: la llegada del tren en 1908 marcó el inicio de su crecimiento. A pesar de los años transcurridos, el pueblo mantiene intacta su esencia, con calles sin pavimentar, edificaciones de época
Recorrer sus veredas es comy un ritmo pausado que invita al descanso.o retroceder varias décadas, en un ambiente donde la paz campestre sigue presente en cada esquina. Cabe destacar que, durante la pandemia, este pequeño rincón supo reinventarse y se convirtió en un referente de la producción artesanal de chacinados rurales y miel, sumando así nuevos motivos para visitarlo y disfrutar de su propuesta auténticamente campesina.
A una hora y media de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra Nueva Corinema. Se trata de un viñedo experimental que alberga 1400 plantas de diferentes cepas: Malbec, Merlot, Cabernet Franc, Sauvignon Blanc, Pinot Grigio y Marselan.
El proyecto toma su nombre de las ruinas de la histórica fábrica de ladrillos Corinema, inaugurada en 1947 y que durante décadas fue uno de los principales motores económicos de la región. Tras su cierre en 1994, el predio permaneció abandonado hasta que en 2022 fue rescatado y transformado en un espacio que combina cultura, turismo y producción vitivinícola.
Hoy Nueva Corinema propone visitas guiadas, degustaciones, exposiciones artísticas y opciones gastronómicas. Uno de los puntos más atractivos es la sala elevada desde donde se realizan catas con vistas panorámicas al viñedo. Las actividades no son diarias, sino que se organizan por evento; la programación y las reservas se publican en sus redes sociales.
En el mismo pueblo de Altamira, está Bodega Las Hijas, un proyecto que apuesta fuerte por la vitivinicultura ecológica. Desde 2023 cultivan en un terreno certificado como orgánico las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Marselan, aplicando prácticas que priorizan la salud del suelo, el uso responsable del agua y la protección de la biodiversidad.
En lugar de agroquímicos, solo emplean insumos naturales —fertilizantes orgánicos y tratamientos biológicos— para manejar las plagas. Este enfoque no solo mantiene el ecosistema en equilibrio, sino que logra uvas de gran intensidad aromática y con todos sus componentes nutricionales intactos.
Los sábados abren sus puertas para visitas guiadas de una hora que recorren el viñedo y la sala de elaboración. Durante el recorrido se explica en detalle el manejo orgánico de la vid y el proceso de vinificación artesanal. La experiencia cierra con una degustación de sus vinos maridada con quesos, frutos secos y mermeladas artesanales de Planto.


