El cáncer de próstata es un reto de salud con estadísticas sombrías: en México, esta es la primera causa de mortalidad por cáncer en hombres. Cada día, 20 varones mueren por esta causa, lo que equivale a la pérdida de un paciente cada 15 minutos.
La raíz de esta tragedia se debe a una combinación de diagnóstico tardío (hasta el 70% de los pacientes llegan en etapas avanzadas) y un profundo miedo debido a los mitos sobre esta enfermedad.
Para entender cómo revertir esta tendencia, el doctor Zael Santana Ríos, especialista en urooncología y miembro de la Mesa Directiva de la Sociedad Mexicana de Urología, ofreció varias respuestas en la conferencia de prensa de MSD, “Cáncer de próstata, realidad y desafíos en la salud masculina”.
Uno de los obstáculos para la detección oportuna es el silencio. Hay una arraigada resistencia cultural que asocia la búsqueda de atención urológica con la vergüenza o los mitos sobre la supuesta pérdida de virilidad.
El doctor Santana es enfático al señalar la falsedad de esta creencia: "El silencio no salva vidas, el creernos varones, el creernos machos, no salva vidas". El miedo y la desinformación crean barreras, llevando a muchos hombres a tolerar síntomas urológicos y buscar atención solo cuando la enfermedad está muy avanzada (con síntomas óseos por extensión del cáncer).
Además de la vergüenza, existen mitos específicos sobre diagnóstico y tratamiento:
La doctora Lucía Flores, gerente médico de oncología de MSD en México, refuerza la necesidad de información:
Dada la alta mortalidad, la urgencia en México es clara. Sin embargo, los expertos advierten que la solución no es replicar programas masivos del pasado.
Santana explica que la meta en México podría concentrarse en ser una "detección eficaz, no detección masiva" a través de un diálogo sin estigmas sobre el cáncer de próstata (Screening), para evitar el sobre diagnóstico y sobre tratamiento de cánceres indolentes.
La clave para una detección eficaz es la individualización del riesgo. Los hombres que deben buscar la detección a edades más tempranas (a partir de los 40 años) son aquellos con antecedentes familiares de primer grado (padres o hermanos) con cáncer de próstata, así como los hombres de raza negra.
Las claves de la detección, según los especialistas, son:
El diálogo y el acompañamiento son fundamentales en esta etapa. Flores enfatiza que el miedo viene de no conocer bien las consecuencias del tratamiento. Al establecer un diálogo transparente, se disipa el miedo.
Una vez que se ha logrado un diagnóstico oportuno, el enfoque del tratamiento debe ser rigurosamente personalizado.
Los enfoques personalizados de vanguardia son:
Aprovechar el mes de noviembre para poner atención a la salud masculina, buscar la detección oportuna y, sobre todo, entender que tu valor reside en tu salud, no en el silencio.


