Desde el lunes 1º de diciembre, Chicago, Illinois, activó la normativa que busca mantener la movilidad y la seguridad durante los crudos inviernos que se experimentan en la ciudad cada año. Hasta el 1º de abril de 2026, las autoridades municipales prohibieron estacionar por las noches en las calles y avenidas principales, con el fin de garantizar el flujo eficiente del tráfico y facilitar las tareas de limpieza ante nevadas.
La regulación impide dejar vehículos estacionados en un total de 107 millas (172 kilómetros) de trazo urbano entre las 3 y las 7 hs (hora local), sin importar las condiciones de nieve.
El objetivo es evitar obstrucciones en corredores clave y garantizar la circulación de ambulancias, autobuses y máquinas quitanieves.
El Departamento de Servicios de Calles y Saneamiento (DSS, por sus siglas en inglés) colocó cartelería fija a lo largo de las calles de Chicago comprendidas para alertar a los automovilistas.
En los días anteriores a que la norma comenzara a regir, también se repartieron avisos en los autos estacionados en esas zonas para recordar la prohibición, destacó el gobierno municipal.
Los automovilistas que violen la prohibición y estacionen sus autos en las arterias señaladas deberán pagar multas en dólares como:
Si este es el escenario, las autoridades detallaron que los rodados removidos serán trasladados a dos depósitos ubicados en:
Para evitar caer en infracción, las autoridades publicaron un mapa con las arterias afectadas, así como un documento informativo para los conductores.
El gobierno de Chicago detalló que también existe otra restricción complementaria que alcanza a unos 800 kilómetros de trazado urbano y que puede entrar en vigor cada vez que se acumulen al menos 2 pulgadas (cinco centímetros) de nieve, sin importar la hora ni la fecha.
Aunque se activa en contadas ocasiones, quienes dejen su vehículo en esas zonas durante una nevada se exponen a una multa o a que el auto sea trasladado para permitir el operativo de despeje.
Ambas medidas rigen en corredores estratégicos y fueron adoptadas para evitar que se repitan los colapsos viales que sufrió Chicago en 1967 y 1979, cuando las intensas tormentas invernales paralizaron la ciudad.
Teniendo en cuenta estas prohibiciones, es importante mencionar que la región de Chicago ya comenzó a experimentar nevadas luego de que un fuerte temporal descargara importantes precipitaciones.
De acuerdo a un informe de NBC, en los barrios de la ciudad, los valores se movieron entre las siete pulgadas (17,7 centímetros) y las 8,7 pulgadas (22,1 centímetros), un volumen igualmente considerable para la ciudad.
El aeropuerto O’Hare acumuló 8,7 pulgadas (22,1 centímetros), mientras que Midway registró 7,2 pulgadas (18,2 centímetros).
Los registros del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) citados por el medio mencionado durante el fin de semana fueron los siguientes:


