Andrew White emergió en el escenario político texano con un mensaje directo: terminar con lo que él denomina el “cansancio social” que provocaron los años de gobierno de Greg Abbott. Empresario, hijo del exgobernador Mark White y figura conocida dentro del Partido Demócrata estatal, decidió volver a competir con una estrategia que busca diferenciarlo de los perfiles tradicionales.
White explicó que su decisión de volver a la contienda respondió a lo que él considera como un hartazgo generalizado entre los votantes. “Los texanos están cansados de la cultura de guerra”, expresó en diálogo con The Texas Tribune, para subrayar que la sociedad requiere un gobernador que priorice la educación, la salud pública y la infraestructura.
Según dijo, solo tres de cada diez texanos participan en las primarias de marzo, lo que permite que “los extremos más ruidosos” definan quién llegará a la boleta de noviembre.
Para él, esa desconexión entre la población amplia y el reducido grupo que participa en la etapa inicial de la elección incentivó este nuevo intento por ocupar la mansión del gobernador.
Su plataforma sostiene que el estado no está roto, solo la política que lo gobierna. El aspirante pretende activar a lo que denomina la “mayoría independiente”: los ocho millones de habitantes que sí votan en noviembre, según White, pero que habitualmente se mantienen al margen de las internas partidarias. En su visión, si solo una fracción de ese electorado participa en las primarias, el equilibrio político podría inclinarse de manera decisiva.
White estructuró una agenda que recorre todos los temas centrales de la política texana. Su propuesta incluye educación, seguridad infantil, sistema electoral, energía, salud, inmigración y derechos civiles.
Su portal oficial detalla cada uno de estos ejes y deja ver su estrategia para seducir a un electorado diverso:
En su portal web, el candidato se pronunció a favor del control fronterizo como prerrogativa de cualquier nación, pero defendió la inmigración legal para personas calificadas y solicitantes de asilo debidamente documentados.
Además de esto, consideró que, debido a su fe cristiana, rechaza la separación de familias y apoya la protección de los jóvenes amparados por Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).
En otro tema de interés, como son las armas en la vida cotidiana, se presentó como defensor de la Segunda Enmienda que aboga por medidas sensatas: verificaciones de antecedentes, límites de edad con excepciones a fuerzas de seguridad y militares, plazos breves de espera y leyes de alerta roja.


