A horas de la Navidad, las familias colombianas -muchas en EE.UU.- preparan sus mesas con algunos de los principales platos tradicionales, como el pavo relleno y los buñuelos. Estas bolitas de queso requieren una preparación cuidadosa para lograr un resultado perfecto.
El mejor buñuelo es aquel que no está quemado por fuera y logra mantenerse redondo. Para lograr este resultado, Caracol Radio detalló los errores más comunes al prepararlos:
Es importante usar suficiente aceite para sumergir de forma completa los buñuelos, pero no tanto como para que queden grasosos.
Los huevos se deben agregar a la mezcla de uno en uno. En ese sentido, es importante esperar a que el anterior se haya absorbido por completo antes de añadir el siguiente.
Si se agregan en exceso, la masa quedará demasiado líquida y los buñuelos no subirán correctamente al freírse.
Se debe asegurar voltear los buñuelos a la mitad de la cocción para asegurar que se doren de manera uniforme en ambos lados.
Se debe evitar freír demasiados buñuelos a la vez, ya que esto puede hacer que la temperatura del aceite baje y que los pasteles estén más grasientos.
Por su parte, si el aceite se encuentra frío o por debajo de la temperatura ideal, absorberán más grasa de la cuenta.
Después de freír, se deben secar sobre una toalla de papel. De esta forma, se elimina cualquier tipo de aceite.
De acuerdo con Raíces Gastro, los buñuelos ya eran comunes en las cocinas del altiplano cundiboyacense a inicios del siglo XIX, que representa la Cordillera Oriental de Colombia.
Para la mitad del siglo XX, se consolidaron como un símbolo navideño en las regiones de Antioquia, Cundinamarca, Boyacá y Santander. Esto se debió a que, durante las décadas de 1950 y 1960, la producción de almidones industriales y mezclas preelaboradas facilitó la estandarización de la receta.
El buñuelo colombiano cuenta con variaciones por región para las Navidades:
Para preparar el platillo navideño, se deben seguir cinco pasos puntuales, según consignó Tropical Cheese:

