La arquitecta Joaquina Echaide visitó 40 departamentos hasta dar con el que cumplía con sus requisitos: construcción antigua, ambientes amplios, techos altos y la seguridad de esta zona de Belgrano.
Hizo la reforma de su casa junto a Darío Graschinsky, su socio en el estudio Darío y Joaquina, con quien comparte también docencia en la Universidad Torcuato Di Tella y la dirección de proyectos para Clusellas + Ades. Con dos cabezas que se retroalimentan teorizando sobre arquitectura, la cosa no podía salir mal: los espacios son prácticos, la circulación fluida y buena parte del equipamiento lleva la firma de colegas nacionales y extranjeros obsesionados con el diseño.
Joaquina vive entre Buenos Aires y Berlín, donde reside su pareja, arquitecto como ella. “Pasamos algunas temporadas juntos y otras separados; en ese sentido, el departamento demostró ser muy cómodo: funciona bien para uno, para dos y también para recibir amigos”, dice, fascinada con las posibilidades de ocupación que le encontraron, junto a su socio, a esta planta anteriormente compartimentada, pero que cuenta con luz natural y ventilación en todos los ambientes.

“El departamento tenía un solo baño, grande, que reconfiguramos para sumar un toilette”, agrega, en referencia a esta operación que también eleva el valor de mercado de la propiedad. Además de los cambios en los baños, la propuesta se enfocó en integrar el living, la cocina y el comedor en un mismo eje lineal.




