Microsoft realizó un análisis sobre el uso de inteligencia artificial durante 2025, evaluando 37,5 millones de conversaciones desidentificadas con Copilot para identificar patrones de uso, intereses y necesidades diarias. La empresa sostiene que la inteligencia artificial dejó de ser un experimento aislado y ya funciona como un apoyo constante en tareas prácticas, así como en decisiones personales y de bienestar.
El estudio muestra que la salud domina las consultas móviles, donde la inteligencia artificial acompaña el seguimiento del bienestar, la planificación de rutinas y la resolución de dudas frecuentes. Los resultados también revelan comportamientos asociados a distintos momentos: programación entre semana, videojuegos los fines de semana, un aumento en consultas sobre relaciones personales en febrero y sesiones nocturnas dedicadas a religión y filosofía.
De acuerdo con Microsoft, la inteligencia artificial avanzará hacia una etapa de colaboración activa con las personas en 2026, dejando atrás el modelo de interacción basado solo en preguntas y respuestas para consolidarse como asistente proactivo.
La compañía identifica siete tendencias que marcarán el futuro inmediato de la inteligencia artificial. En primer lugar, se prevé su integración como colaboradora, amplificando el trabajo humano y permitiendo que equipos pequeños ejecuten proyectos de mayor envergadura. En segundo término, la seguridad será central, mediante agentes con identidad, accesos limitados y protección desde el diseño.
El acceso a la salud se ampliará, incluyendo el apoyo a profesionales y herramientas como MAI-DxO, que alcanzó 85,5 % de precisión en casos clínicos complejos en 2025. Además, la inteligencia artificial acelerará la investigación científica como asistente de laboratorio, y permitirá una nueva etapa en el desarrollo de software gracias a la “inteligencia de repositorios”, que comprenderá el contexto y la historia del código.
La eficiencia y sostenibilidad en infraestructuras se potenciarán mediante redes distribuidas y coordinación dinámica de cargas. Finalmente, la computación cuántica aplicada junto con inteligencia artificial promete impactos en materiales, medicina y energía.
“La IA ya no es una promesa lejana ni una herramienta reservada para especialistas, sino un apoyo cotidiano que acompaña desde tareas prácticas hasta decisiones personales y que seguirá ganando profundidad en la forma en que trabajamos, aprendemos y nos cuidamos”, según informó Microsoft.
El desafío para 2026 será traducir el potencial de la inteligencia artificial en beneficios concretos, asegurando que confianza y protección avancen al ritmo del desarrollo tecnológico.
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