La aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur podría aumentar las exportaciones brasileñas hasta en 7 mil millones de dólares, según estimaciones de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil).
El pacto crea un mercado con un valor aproximado de 22 billones de dólares, reuniendo a más de 700 millones de consumidores de ambos bloques.
El aumento previsto en el volumen comercial resalta un problema estructural del que se habla poco. Aunque los acuerdos comerciales reducen las barreras arancelarias, la infraestructura de pagos internacionales sigue siendo lenta y costosa.
Hoy en día, las transferencias a través de SWIFT —el principal sistema en el comercio global— tardan entre 1 y 5 días hábiles en completarse, con costos que van del 2% al 5% del monto de la transacción, según instituciones financieras.
En este contexto, el interés por las stablecoins como alternativa para pagos internacionales va en aumento. El mercado de estas criptomonedas, respaldadas por monedas tradicionales, cerró 2025 con una capitalización de 311 mil millones de dólares y registró más de 28 billones de dólares en transacciones globales, un volumen que supera, en conjunto, las operaciones de Visa y Mastercard en ese periodo, según datos de Mercado Bitcoin.
Bloomberg Intelligence proyecta que los flujos de pagos usando stablecoins podrían alcanzar 56 billones de dólares para 2030, con un crecimiento anual del 81%, en comparación con los 2,9 billones de dólares registrados en 2025.
En Brasil, cerca del 70% al 80% del trading de criptoactivos ya involucra stablecoins, según un análisis de Bitybank. La fintech brasileña Lumx, especializada en pagos internacionales usando estas monedas digitales, movió alrededor de 1 mil millones de reales en 2025, atendiendo a 20 clientes corporativos.
Además, esta infraestructura permite estructurar anticipos de cobros o financiamiento de operaciones, usando liquidez en dólares de manera programada, con reglas claras para la liberación de recursos y garantías.
La adopción empresarial aún enfrenta barreras. A partir de 2026, las empresas que trabajen con criptoactivos en Brasil deberán obtener licencias que exigen un capital de 2 millones a 5 millones de reales, según las regulaciones que se están implementando.
A pesar de esto, el entorno regulatorio está evolucionando. La Unión Europea aprobó el reglamento MiCA para activos digitales en 2024, mientras que en Estados Unidos la GENIUS Act, firmada en julio de 2025, creó un marco para las stablecoins.
Empresas como Western Union y MoneyGram ya han anunciado la integración de stablecoins en sus plataformas de remesas para 2026.
Con la entrada en vigor del acuerdo entre la UE y Mercosur, los exportadores brasileños tendrán un mayor volumen de transacciones internacionales, creando el contexto ideal para la adopción de stablecoins.
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