El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció desde una base de SpaceX que el objetivo es procesar décadas de datos militares con una IA que funcione "sin restricciones ideológicas" ni filtros "woke", marcando un giro radical respecto a las precauciones éticas de la administración anterior.
El secretario Hegseth argumentó que las restricciones ideológicas o de corrección política (lo que llaman "woke") podrían limitar la efectividad de una IA en escenarios de combate real. La visión actual es que los algoritmos militares deben estar libres de barreras éticas civiles para poder ejecutar operaciones letales o estratégicas sin dudar, siempre que se mantengan dentro del marco legal de la guerra.
Apenas días antes de este anuncio, Grok fue objeto de investigaciones en Reino Unido y bloqueos en Asia debido a fallos que permitieron la creación de deepfakes pornográficos y respuestas que, en el pasado, llegaron a elogiar a figuras como Adolf Hitler. Aunque xAI prometió corregir estos "desvíos", la adopción gubernamental sugiere que para el Pentágono estos antecedentes pesan menos que la potencia de la herramienta.


