En los últimos años las perspectivas que se dan a conocer a inicio de año sobre como terminará el tipo de cambio peso-dólar han quedado por debajo de las expectativas.
Recordemos que a inicios del 2025 el tipo de cambio esperado de acuerdo con la encuesta de Banxico era de 20.90 y cerró en 18.01 pesos por dólar. En el año anterior (2024) el margen fue significativamente menor, ya que el pronóstico rondaba los 20.90 y finalizó en 20.83 pesos por dólar, y para el ejercicio del 2023 la estimación era de 20.20 y concluyó en 16.97 pesos por dólar.
De acuerdo con los analistas de Kapital Grupo Financiero es, sin duda, el tipo de cambio la variable más difícil de pronosticar, ya que inciden en él una serie importante de factores cuantitativos y cualitativos que hacen muy compleja una proyección.
“Esto es, la disposición relativa a mantener pesos puede obedecer a un sin número de elementos que interactúan de forma compleja, considerando que se trata de una moneda ampliamente negociada en los mercados globales. Y aunque la realidad resulte muy diferente del ejercicio de estimación, compartimos nuestros pronósticos y una serie de factores que consideramos serán los más relevantes en la cotización del peso/dólar”, señalan.
“Anticipamos otro año con una relativa fortaleza de nuestra moneda. Los factores que han contribuido a alcanzar los niveles actuales estimamos que permanecerán en gran parte de 2026. Inclusive de corto plazo es posible que desde el punto de vista técnico alcance los niveles de 17.65 pesos por dólar”.
Sin embargo, explican, habrá momentos de volatilidad que pudieran originar movimientos de depreciación, aunque no bruscos, sí considerables para nuestra moneda.
Los analistas señalan que la clave estará en evaluar al dólar y el comportamiento de las tasas de interés del mercado que generalmente suelen capturar de manera importante los temores, y las expectativas sobre el desempeño de nuestra economía.
La debilidad del dólar es la que explica primordialmente el comportamiento de nuestra moneda. En el 2025 el dólar Index (índice que mide el dólar contra una canasta de monedas duras, incluyendo el euro y el yen) perdió 9.37%, situación que no había sucedido desde el 2017 cuando se depreció 9.87 por ciento.
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Señalan que las explicaciones son multifactoriales, pero podrían referir a dos principalmente.
“Desde bancos centrales, hasta grandes fondos de pensiones e inversionistas han optado por inclinar la balanza a mantener sus reservas /inversiones en otro tipo de activos, como los metales preciosos (oro puntualmente) y esto ha originado que a pesar de que el dólar sigue siendo la moneda por excelencia, hay disposición a diversificar sus activos”.
Es posible anticipar que pueda perder otro 3% o 4% más, ante el ciclo de recortes de la Fed (y por la pausa del Banco Central Europeo y las subidas por parte del Banco de Japón), y que continúe la reconversión de los portafolios globales. Al tiempo que pueden continuar las inquietudes sobre las políticas públicas del presidente Donald Trump.
En una perspectiva anual, el diferencial de tasas sigue siendo uno de los canales más directos por los que el “carry-trade” puede influir en el MXN/USD. Cuando México ofrece rendimientos considerablemente mayores que EU (ya sea en tasa de política o en tasas de mercado), aumenta el incentivo a financiarse en dólares e invertir en instrumentos en pesos, elevando la demanda por el peso mexicano y, típicamente, apoyando una apreciación (o menor depreciación) del tipo de cambio.
A inicios de 2026, el carry por política monetaria luce aún favorable, dado que Banxico mantiene la tasa objetivo en 7.00%, mientras la Fed ubica el rango objetivo en 3.50%-3.75%, lo que deja un diferencial cercano a 325-350 pb.


