Dentro del universo de las infracciones de tránsito, una de las más costosas es cruzar un semáforo con la luz roja. En la Ciudad de Buenos Aires, esta falta se sanciona con multas que van de 300 a 1500 UF (Unidades Fijas) y en enero cada UF equivale a $798,51; por lo que la sanción económica puede ir desde $239.553 hasta $1.197.765.
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En cambio, en la Provincia de Buenos Aires el monto es menor, ya que cruzar en rojo va de 100 a 500 UF y, con una UF valuada en $1807, la penalización económica oscila entre $180.700 y $903.500.
En relación a esta infracción, existe una duda frecuente entre los conductores: ¿qué pasa si el vehículo cruza el semáforo cuando la luz está en amarillo? La Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece que la luz amarilla no habilita a acelerar, sino que cumple una función preventiva, advirtiendo que el semáforo está por cambiar a rojo.
Dicho de manera más clara, el manual de estudio del examen teórico para la obtención de la licencia de conducir de la Ciudad de Buenos Aires explica que, ante la luz amarilla, el conductor debe detener la marcha siempre que aún no haya iniciado el cruce.
Por lo tanto, si el semáforo cambia a amarillo una vez que el vehículo ya pisó la senda peatonal, no se configura una infracción y el conductor debe continuar el cruce de la intersección. La infracción solo debe labrarse cuando el semáforo ya se encuentra en rojo antes de que el vehículo pise la senda peatonal y, aun así, continúe con la marcha.
Aunque cruzar un semáforo con la luz amarilla no constituye una infracción, se desaconseja acelerar cuando el semáforo cambia a ese color. La maniobra puede derivar en que no se alcance a completar el cruce antes de que la luz pase a rojo, lo que incrementa el riesgo de provocar un siniestro vial.
Tiempo atrás, el Municipio de San Isidro explicó cómo funcionan estas cámaras de fiscalización, que además de detectar cruces con luz roja también labran actas por invasión de la senda peatonal (por lo menos en dicho distrito).
Según detallaron, el sistema opera con tolerancia mínima y de la siguiente manera:
“Las imágenes son analizadas y se contempla la situación de las tres fotografías. Se revisa la posición del vehículo cuando el semáforo cambia a rojo y si en ese instante se encontraba transponiendo la línea de detención, senda peatonal o bocacalle. La elaboración de la presunción de infracción depende del entrenamiento del especialista que analiza en su conjunto la información provista por la cámara", explicaron.


