Un podcaster cubano y fiel admirador del presidente Donald Trump, conocido como El Oski, llegó a Florida hace varios años impulsado por su deseo de cumplir el sueño americano. Ahora, se encuentra en un limbo migratorio debido a que entró al país con un formulario I-220A. Mientras algunos abogados desafían la política del gobierno federal que no les permite a los inmigrantes con este documento solicitar la residencia legal, el partidario republicano mantiene su admiración.
En una entrevista con el medio Local 10, el cubano mostró el tatuaje y recordó que en ese momento estaba “muy entusiasmado con Trump”. Sin embargo, los ánimos que tenía se desvanecieron poco a poco. Ahora, reveló que tiene miedo por una posible deportación.
Según sus palabras, él y cientos de miles de cubanos permanecen “en el limbo” a la espera de una resolución que cambie su situación. "Esto no es lo que esperaban. No es lo que yo esperaba“, sostuvo.
El Oski contó que cuando ingresó al país norteamericano creía que a estas alturas Trump ya habría ayudado a cubanos como él a legalizar su estatus. “Ha sido todo lo contrario”, indicó, aunque luego reparó en que no se arrepiente de su tatuaje y remarcó que todavía admira a Trump.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) pueden emitir el Formulario I-220A como una orden de liberación bajo palabra dentro de un proceso migratorio en curso.
El formulario suele incluir ciertos requisitos y condiciones a cambio de ser liberado, como asistir a audiencias en el tribunal de inmigración.
Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis, por sus siglas en inglés), el I-220A “no constituye prueba de estatus ni categoría migratoria”.
Es importante diferenciarlo de la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Esta política permite a los nacionales cubanos que viven en Estados Unidos y que cumplen determinadas condiciones de elegibilidad solicitar convertirse en residentes permanentes legales, aunque no se aplica automáticamente a quienes ingresaron con un formulario I-220A.
En diálogo con Local 10, el abogado de inmigración Mark Prada estimó que al menos 400 mil cubanos atraviesan la misma situación que El Oski. “Es un problema porque el gobierno no acepta eso como una entrada legal”, comentó.
Junto con otros abogados, Prada actualmente lleva a cabo una demanda contra las políticas de la administración Trump en los tribunales. Desde su lugar, argumenta que los migrantes cubanos que fueron liberados en Estados Unidos deberían recibir la libertad condicional, independientemente de la documentación que les otorgaron los funcionarios.
“Hemos estado argumentando que todos ellos han sido puestos en libertad condicional y que la burocracia es solo papel”, afirmó.

