El economista Miguel Kiguel descartó un salto brusco del dólar en el corto plazo y precisó que, con una demanda en torno a los u$s 800 millones mensuales, el Banco Central puede comprar divisas sin generar tensiones adicionales en el mercado cambiario.
Las definiciones surgieron durante una entrevista con el canal de streaming Ahora Play, donde analizó el frente cambiario, la inflación, la acumulación de reservas y los desafíos del programa económico.
Según Kiguel, no hay hoy fundamentos macroeconómicos que justifiquen una disparada del tipo de cambio. “No veo razones para que el dólar se escape demasiado”, afirmó, y agregó que tras el ajuste de precios relativos realizado en los últimos meses, “no hace falta otro salto cambiario fuerte, se puede ir manejando despacito”.
En ese sentido, sostuvo que el dólar se encuentra relativamente cerca del techo de la banda cambiaria, pero descartó un escenario de corrección abrupta. “Estoy seguro de que no es 20 o 30%”, señaló al referirse a la distancia con el límite superior.
Al analizar la demanda de dólares por parte de los argentinos, Kiguel explicó que el nivel de compras mensuales responde a un comportamiento histórico más que a una señal de alarma. “Ese atesoramiento será 800 o 1000 millones de dólares por mes porque hay una cultura de ahorrar en dólares”, afirmó.
“Esos 800 millones, el Gobierno se los viene bancando hace mucho. Incluso ahora hay mucho turismo, o sea que estamos hablando de que el Gobierno está comprando dólares en plena temporada de turismo”, precisó.
Según detalló, el fuerte volumen registrado en meses anteriores estuvo vinculado principalmente a arbitrajes financieros entre el tipo de cambio oficial y los dólares financieros, más que a un aumento genuino del ahorro minorista. No obstante, consideró que el atesoramiento seguirá siendo una constante.
“La gente cuando le sobran unos pesos va y compra dólares y no le importa tanto la tasa, porque se siente más segura ahorrando en dólares”, explicó.
Respecto a la capacidad del Banco Central para seguir comprando reservas sin presionar el tipo de cambio, Kiguel reconoció que el escenario aún presenta desafíos. Sin embargo, indicó que el Gobierno apuesta a atravesar los próximos meses hasta la llegada de los dólares de la cosecha gruesa.
“Creo que está apostando a que llegue marzo, abril, que ahí entran dólares en serio de la cosecha”, sostuvo, aunque advirtió que el riesgo habitual aparece una vez finalizado ese período, cuando suele aumentar la tensión cambiaria.
En materia de inflación, Kiguel estimó que el índice podría ubicarse este año en un rango de entre 22% y 24%, y consideró que la aceleración registrada en diciembre debería revertirse. Según explicó, el Gobierno viene tomando medidas con el objetivo de desacelerar los precios, aunque reconoció que los efectos no son inmediatos.
Además, destacó que la tendencia a la desinflación ya está internalizada en las expectativas. “Hay una tendencia de desinflación que ya está metida en la cabeza de la gente”, señaló.
Por último, Kiguel subrayó que uno de los principales desafíos hacia adelante es lograr un crecimiento más equilibrado, que no se limite a sectores como energía, agro o minería, y que tenga impacto en el consumo masivo y el empleo.
En ese marco, puso el foco en el crédito como uno de los motores clave de la actividad económica. Recordó que durante 2024 el financiamiento al sector privado mostró una fuerte expansión, aunque advirtió que la volatilidad de las tasas de interés puede limitar su rol como impulso al crecimiento.
A su entender, dar mayor previsibilidad a la política monetaria y estabilizar las tasas sería clave para facilitar el crédito de largo plazo y sostener la recuperación.


