La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) dio a conocer nuevos avances en la investigación del grave accidente ocurrido en Adamuz el pasado domingo, en el que murieron 45 personas, tras completar los trabajos de campo y el análisis preliminar de las primeras evidencias recogidas en la zona del siniestro. La actualización de la información, publicada días después de las primeras 24 horas posteriores al suceso, refuerza la hipótesis de que una fractura en el carril pudo haberse producido antes del paso del tren Iryo que terminó descarrilando. Eso sí, se mantienen abiertas todas las hipótesis sobre el motivo por el que el carril estaba ya dañado.
Durante los días 20 y 21 de enero, el equipo investigador volvió a inspeccionar exhaustivamente el punto exacto donde se inició el descarrilamiento. En esa zona se localizó una rotura del carril en una soldadura entre dos cupones, lo que llevó a los técnicos a recopilar abundante material gráfico y a seleccionar diversas muestras para su posterior análisis en laboratorio. Entre ellas se incluyen fragmentos del propio carril fracturado, piezas no afectadas de la vía y un tramo del carril paralelo, con el objetivo de comparar su estado estructural.


