El área metropolitana de Chicago atraviesa uno de los episodios de frío más intensos de la temporada. Y, además de las temperaturas extremas y las advertencias oficiales, un fenómeno poco conocido podría generar inquietud durante las madrugadas: los llamados “terremotos de hielo”.
La semana termina con un escenario meteorológico particularmente hostil para el norte de Illinois. Según la información difundida por la oficina local del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés), una advertencia por frío extremo se extenderá hasta la tarde del viernes, con registros que afectan la rutina diaria y la seguridad de las personas al aire libre.
Las temperaturas apenas alcanzarán los 0°F (-18°C) durante la jornada del viernes, mientras que la sensación térmica descenderá todavía más debido al viento.
El ingreso de esta masa de aire polar no solo se traduce en valores térmicos peligrosamente bajos, sino también en un enfriamiento rápido y profundo del suelo, un factor clave para entender por qué podrían producirse los llamados “icequakes”.
Los icequakes son eventos naturales que ocurren cuando el agua presente en el suelo se congela de manera repentina y se expande con fuerza.
Este proceso puede provocar un sonido seco y potente, similar a una explosión o a un golpe fuerte, acompañado en ocasiones por una leve sacudida del terreno. Aunque el nombre pueda resultar alarmante, no se trata de terremotos en el sentido tradicional y no implican desplazamientos de placas tectónicas.
De acuerdo con el meteorólogo Kevin Jeanes, del equipo de tormentas de NBC 5, la clave está en la velocidad del enfriamiento. Cuando las temperaturas caen de forma drástica en poco tiempo, el líquido residual en el suelo pasa a estado sólido casi instantáneamente, lo que genera presión suficiente para fracturar capas superficiales del terreno. El NWS explica que estas microfracturas pueden sentirse como pequeños temblores y escucharse como estallidos.
Las madrugadas suelen ser el momento más propicio para este tipo de episodios, ya que es cuando el termómetro alcanza sus valores mínimos diarios. En el actual contexto de Chicago, el enfriamiento nocturno se combina con vientos persistentes y un suelo ya afectado por días de bajas temperaturas.
Aunque la posibilidad existe, los especialistas aclaran que no todas las condiciones actuales juegan a favor de la aparición masiva de estos eventos. Kevin Jeanes señaló que el frío persistente de los últimos días ya congeló gran parte de la humedad del suelo, lo que limita la cantidad de agua líquida disponible para un congelamiento súbito.
Otro elemento importante es la presencia de nieve sobre el terreno. En sectores donde el suelo ya está cubierto por un manto blanco, la probabilidad de un evento así disminuye.


