El primer ministro canadiense, Mark Carney, aprovechó su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos el 20 de enero para lanzar una advertencia a sus aliados occidentales: el orden internacional en el que llevamos décadas desarrollándonos ha muerto. El premier canadiense defendió que países como Canadá —las llamadas potencias medias, entre las que se encuentra España— deben reducir su dependencia de EE.UU., diversificar alianzas y coordinarse entre sí para proteger su prosperidad y su seguridad en un entorno cada vez más imprevisible.
El mensaje de Carney se produce en un momento crítico para la relación entre EE.UU. y sus aliados. Tras su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha emprendido una guerra comercial con amigos y conocidos, ha puesto en cuestión los compromisos de seguridad que durante décadas se han dado por sentados y ha revivido una visión de las alianzas basada en el interés inmediato y transaccional.


