Los texanos mayores de 65 años no deben acudir de forma presencial a las oficinas del Departamento de Seguridad Pública (DPS, por sus siglas en inglés) para reemplazar la licencia de conducir por una identificación estatal. El organismo habilitó desde noviembre de 2025 un trámite voluntario que permite realizar ese procedimiento de forma remota.
El procedimiento puede realizarse por dos canales:
Los solicitantes deben reunir todas las condiciones establecidas por la agencia estatal. Estas son:
El organismo remarcó que se trata de una decisión voluntaria por parte del titular de la licencia.
Las personas que no tienen 65 años o más también pueden solicitar una tarjeta de identificación de Texas. Sin embargo, para este grupo el trámite se realiza de forma presencial. La agencia emite identificaciones con una vigencia de hasta seis años para residentes del estado, explica el DPS.
Para acceder al documento, se debe presentar prueba de ciudadanía estadounidense o presencia legal, residencia en Texas, identidad y número de Seguro Social. El número de Seguro Social se verifica de manera electrónica. Si la verificación no se completa, la identificación no se emite ni se renueva.
El proceso incluye completar la solicitud, programar una cita y presentar la documentación requerida.
El solicitante debe proveer firma, huellas dactilares y fotografía, y pagar la tarifa correspondiente. Una vez aprobada la solicitud, el DPS entrega una identificación temporal. La tarjeta definitiva llega por correo en un plazo estimado de dos a tres semanas.
El organismo aclara que las personas que poseen una licencia de conducir no pueden solicitar una identificación estatal. La única excepción es entregar la licencia al momento de iniciar el trámite.
Según el DPS, las personas de 79 años o más deben renovar su licencia de conducir de manera presencial en una oficina estatal.
La vigencia del documento varía según la edad:
La agencia aclara que no existen exámenes obligatorios basados únicamente en la edad.
Sin embargo, si durante el trámite el personal detecta posibles dificultades vinculadas a la salud o a la capacidad para conducir, puede solicitar información médica adicional o hacer una evaluación de manejo.
Estas instancias se aplican de forma individual, sin criterios automáticos, con el objetivo de garantizar que cada conductor cuente con las condiciones físicas y mentales necesarias para circular de manera segura, en línea con los estándares de seguridad vial del estado.


