La presencia reforzada de agentes federales de inmigración en Minnesota podría llegar a su fin. En medio de una creciente tensión social y política tras una serie de operativos que terminaron con víctimas fatales, el zar de la frontera, Tom Homan, confirmó que ya se trabaja en un “plan de retirada” de las fuerzas de seguridad.
Durante el anuncio, realizado durante la primera conferencia de prensa de Homan en Minneapolis, Homan confirmó que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y la Patrulla Fronteriza, dependiente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), ya trabajan en un “plan de retirada” de Minnesota.
Homan explicó que esta decisión se tomó luego de conversaciones con el gobernador Tim Walz y con el fiscal general estatal, Keith Ellison. La medida, según subrayó, apunta a reducir la presencia visible de agentes federales en las calles.
Entre los puntos clave del plan se destacan:
El nuevo enfoque, según detalló, priorizará el trabajo dentro de cárceles y prisiones, lo que dejará en segundo plano las operaciones en espacios públicos. “Más agentes en la cárcel significan menos agentes en la calle”, sintetizó Homan, al remarcar que se trata de una cooperación “sensata” que permitiría disminuir el número total de efectivos desplegados en el Minnesota.
En ese marco, el “zar de la frontera” indicó que Ellison le comunicó que las cárceles de los condados podrían notificar al ICE las fechas de liberación de personas consideradas “criminales que representan un riesgo para la seguridad pública”.
De ese modo, las detenciones se realizarían en entornos controlados, lo que evitaría operativos que puedan derivar en enfrentamientos o situaciones de violencia.
Durante la conferencia, Homan buscó transmitir que ni él ni Trump desean que los operativos migratorios terminen con víctimas fatales. En ese sentido, relató una conversación directa en la que, según dijo, el presidente republicano fue claro al expresar que no quiere ver morir a nadie. “Ni siquiera a la gente que buscamos”, le habría enfatizado.
Sin embargo, el zar de la frontera también puso el foco en el clima de hostilidad que rodea a las fuerzas federales. Sin ir más lejos, denunció lo que describió como una escalada de “retórica hostil, amenazas peligrosas y odio” contra los agentes de inmigración y aseguró que ese contexto provocó un aumento en los ataques y la necesidad de enviar recursos adicionales a Minnesota.
“Durante los últimos dos meses rogué en televisión que cesara esa retórica”, subrayó Homan.
Por otro lado, comentó que los líderes policiales locales con los que habló se comprometieron a responder a llamadas de emergencia cuando las protestas se tornan violentas, no para hacer cumplir la ley migratoria, sino para mantener la paz y la seguridad pública.
Asimismo, adoptó un tono conciliador respecto de las manifestaciones contra los operativos federales. En ese sentido, reconoció el derecho de los estadounidenses a protestar bajo la Primera Enmienda y manifestó su apoyo a esas expresiones, siempre que se mantengan pacíficas.
Aunque el anuncio de un “plan de retirada” marca un cambio significativo, Homan dejó en claro que el repliegue no implica el fin de la aplicación de las leyes migratorias en Minnesota.
Sin ir más lejos, insistió en que las operaciones seguirán enfocadas en inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales que representen una amenaza para la seguridad pública o nacional.
De todas maneras, advirtió que cualquier persona que haya cruzado la frontera de manera ilegal continúa en riesgo de deportación.


