El panorama actual internacional implicará diversas repercusiones a la economía mexicana. La estrategia de Estados Unidos bajo la administración de Trump, de consolidar el continente americano como su base principal, influenciando en temas como el Canal de Panamá, Groenlandia, y la situación de Venezuela para asegurar recursos petroleros y contrarrestar la presencia de China en la región, como se vio en la renegociación de la deuda argentina.
La política de Trump impactará especialmente en la renegociación del T-MEC, el cual desaprueba. En cuanto al comercio exterior, se percibe a México aislado, con acuerdos comerciales estancados con Europa y relaciones tensas con China debido a la presión estadounidense para imponer aranceles a productos asiáticos. A pesar de tener numerosos tratados comerciales, estos han beneficiado más a los socios que a México, aumentando su dependencia de EE. UU. Otros desafíos incluyen el impacto del interés de EE. UU. en el petróleo venezolano en Pemex y la preocupación por la delincuencia organizada, con la posibilidad de acciones militares estadounidenses.
La posible desintegración de la OTAN, si Estados Unidos actúa unilateralmente (como podría ser en Groenlandia), conduciría a una crisis en Europa y, a su vez, el éxito de Rusia en Ucrania podría alentar a China a usar la fuerza para unificar Taiwán.
Para mejorar la economía, es necesario buscar acuerdos y alianzas internacionales para estabilizar la inversión, el comercio y el empleo a nivel mundial.

