Durante años, la prevención en salud se concentró en órganos específicos. Hoy, la evidencia científica señala al intestino como un eje central del bienestar. En él habita la microbiota intestinal, un ecosistema de billones de microorganismos que impacta la digestión, el sistema inmune, el metabolismo y la salud mental.
Esta visión fue uno de los ejes de la experiencia wellness "Healthy Reset by Lifeway", un encuentro enfocado en el reinicio de hábitos post-fiestas, con énfasis en bienestar digestivo, recuperación de energía y balance diario. En este espacio, Liz Memun, especialista en nutrición funcional y vocera de Lifeway, explicó por qué el cuidado intestinal es una de las estrategias preventivas más efectivas a largo plazo.
Dijo que cuando la microbiota se desequilibra, los síntomas son:
El intestino no solo procesa lo que comemos; es un centro de regulación que se comunica con el cerebro, las hormonas y el sistema inmunológico", dijo Liz Memun.
Memun explicó que hay enfermedades asociadas a una microbiota desequilibrada, entre las que destacan:
Explicó que el reto aparece después de períodos de exceso, como las fiestas decembrinas o vacaciones, donde aumentan los ultraprocesados, el alcohol, el azúcar y se alteran los horarios de sueño. Estas prácticas favorecen la disbiosis intestinal, una condición asociada con inflamación, fatiga, distensión abdominal y disminución de la energía diaria.
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Liz Memun, especialista en nutrición funcional y vocera de Lifeway
Insistió, en que cuando la microbiota se encuentra en equilibrio, el cuerpo responde mejor frente a inflamación crónica, infecciones y desequilibrios metabólicos. Por ello, para reparar el sistema digestivo es importante, limitar el consumo de café y alcohol y eliminar los alimentos ultra procesados.
En entrevista con El Economista, la especialista explicó que desde un enfoque preventivo, la salud intestinal comienza con pequeños ajustes sostenidos. Una alimentación rica en fibra —frutas, verduras, leguminosas y granos enteros— promueve la diversidad bacteriana. "A ello se suman alimentos fermentados como el kéfir, el yogurt griego, kimchee o el chucrut, que aportan probióticos y apoyan la recuperación del equilibrio digestivo".
Dijo que el kéfir de Lifeway es el único con 12 cepas de probióticos vivos y activos, ya que contiene de 25-20 millones de Unidades Formadoras de Colonias. "Es ideal para intolerantes a la lactosa, cuenta con alto contenido de vitaminas y minerales, es reducido en grasa y alto contenido de proteína".
Liz Memun explicó que el kéfir de Lifeway contiene bacterias ácido-lácticas y ácido-acéticas, las más representativas son:
El bienestar digestivo también depende del estilo de vida. El estrés crónico y el descanso insuficiente afectan directamente al intestino a través del eje intestino-cerebro. "Reiniciar hábitos no es sólo cambiar lo que comes, sino cómo vives tu día a día", dijo Memun.
Consideró que la prevención efectiva implica:
La nutrióloga enfatizó que el intestino es "un órgano maestro en el sistema inmune el metabolismo, las emociones y el bienestar en general". Dijo que no solo se encarga de la digestión y es fundamental, ponerle atención, ya que la mayoría de los trastornos digestivos tienen un componente inflamatorio. "La regulación del eje intestino-cerebro conlleva una comunicación del nervio vago y la producción de neurotransmisores".
Cuidar la microbiota es una inversión diaria en energía, claridad mental y salud futura".
Dijo que las funciones de una microbiota equilibrada se manifiesta en:
"La prevención comienza en el intestino: cuando la microbiota está en equilibrio, mejora la digestión, la energía diaria y la capacidad del cuerpo para adaptarse después de periodos de exceso", concluyó Memun.


