Mercedes Román, titular de la heladería Obrador Florida, detalló los procedimientos correctos para la preparación de postres de alta calidad. La experta participó en una capacitación de la plataforma FOODIT donde explicó los fundamentos de la pastelería aplicada a la elaboración de platos dulces, con el helado de vainilla como uno de sus protagonistas.
La experta establece un procedimiento estricto de cocción y enfriado para asegurar la calidad del producto. El proceso requiere precisión en las medidas y un manejo cuidadoso de las temperaturas:
El éxito de esta preparación depende del equilibrio graso y la selección de componentes lácteos de alta calidad. Román aconsejó el uso exclusivo de crema doble para potenciar la estructura del producto final.
Según la experta de Obrador Florida: “Cuanto más grasa tenga la preparación, más intensa será la sensación en boca y mejor capturará el sabor de la vainilla”. La grasa funciona como un vehículo para los aromas y otorga la sedosidad característica de las heladerías de Palermo.
La receta se rige por una regla de tres simple que facilita la producción en cualquier escala. Román definió esta lógica como una proporción para la memoria. La suma del peso de la crema, la leche y el azúcar dicta la cantidad de huevos.
“Sobre el peso de esa mezcla se suma el 70% en yemas”, precisó la maestra heladera. Esta alta concentración de yemas otorga un color amarillo natural y una estabilidad superior sin necesidad de aditivos espesantes.
La gestión del calor y el frío determina la suavidad del postre. El calentamiento de los lácteos debe detenerse apenas aparecen burbujas en los bordes del recipiente. En ese punto, la temperatura es suficiente para la infusión pero no quema la grasa. El momento del trasvase a las yemas requiere precaución extrema.
3 formas distintas de hacer helado con la misma base. @agusvivesbakesTras la cocción, el factor crítico es el enfriado acelerado. “Un buen helado comienza con una base bien fría antes de pasar a la máquina heladora”, explicó Mercedes Román. Esta diferencia térmica drástica favorece que los cristales de hielo resulten imperceptibles al gusto.
El resultado es una textura aterciopelada que sirve como lienzo para otras combinaciones. La experta sugirió sumar trozos de chocolate, caramelo o incluso aceite de oliva y sal de mar para transformar la base clásica en una propuesta de vanguardia.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.


