En medio de la ofensiva contra la inmigración impulsada por el presidente Donald Trump, los empresarios extranjeros experimentarán pronto un nuevo revés. El gobierno federal limitará los préstamos de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA, por sus siglas en inglés) a compañías 100% estadounidenses, por lo que los propietarios que posean la green card ya no podrán acceder. La medida se hará efectiva el 1.° de marzo.
“La SBA exige que el 100% de todos los propietarios directos y/o indirectos de una pequeña empresa solicitante sean ciudadanos estadounidenses o nacionales estadounidenses que tengan su residencia principal en Estados Unidos, sus territorios o posesiones”, expresó la agencia en el texto.
La medida rescinde la directiva emitida en diciembre, que señalaba que hasta el 5% de una pequeña empresa podría ser propiedad de ciudadanos extranjeros o residentes legales permanentes y calificar para los créditos.
Antes de los cambios, las pequeñas empresas podían calificar para el préstamo que otorga hasta US$5 millones si el 51% pertenecía a un estadounidense que viviera dentro del país.
La SBA informó que las nuevas políticas que comenzarán a aplicarse en marzo siguen la línea de la orden ejecutiva promulgada en enero de 2025 por el presidente Trump, llamada “Proteger al pueblo estadounidense contra la invasión”.
En diálogo con CBS News, Maggie Clemmons, portavoz de la SBA, planteó que la norma tiene como principal objetivo mejorar el mercado laboral para los estadounidenses.
“La SBA de Trump se compromete a impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo para los ciudadanos estadounidenses; por ello, a partir del 1.° de marzo, la agencia dejará de garantizar préstamos a pequeñas empresas propiedad de extranjeros", manifestó en primer lugar.
En esa línea, sostuvo que espera “poder ofrecerles aún más capital en el futuro cercano”. Esto sucede mientras la agencia aguarda que se apruebe la legislación para aumentar los límites de los préstamos para las pequeñas empresas.
Actualmente, la suma máxima es de US$5 millones y puede ser utilizada para capital de trabajo, refinanciamiento de deudas, compra de equipos y adquisición o remodelación de inmuebles y edificios, entre otros fines.
La estricta determinación tomada por la administración Trump suscitó críticas por parte de expertos en economía y actores políticos. En un comunicado en conjunto, el senador Edward J. Markey y la representante Nydia Velázquez, miembros de alto rango en las comisiones de Pequeñas Empresas en ambas cámaras, cuestionaron el motivo de la decisión.
“En lugar de apoyar a los inmigrantes legales que trabajan arduamente para iniciar o expandir un negocio, la SBA de Trump opta por el odio al prohibir que los titulares de la tarjeta de residencia reciban préstamos”, escribieron los legisladores del Partido Demócrata.
Citada por CBS, Carolina Martínez, directora ejecutiva de CAMEO Network, una organización que apoya a pequeñas compañías, afirmó que los inmigrantes crean nuevas empresas al doble de la tasa que los residentes nacidos en Estados Unidos.
“La decisión de la SBA de prohibir a los residentes legales permanentes el acceso a sus préstamos pone en peligro la creación de empresas y perjudica la economía. El país prospera porque personas de todo el mundo vienen aquí a perseguir sus sueños, aportando nuevas ideas y creando empresas”, sostuvo.
A su vez, CAMEO Network adelantó que planea trabajar junto a los legisladores para luchar contra la norma.


