El segundo mes del año es ideal para darle un impulso al jardín. Las altas temperaturas y las horas de sol favorecen el crecimiento de muchas plantas aromáticas que decoran, perfuman y suman sabor en la cocina. Entre las más elegidas están tres que no fallan: romero, albahaca y menta.
Estas funcionan bien en jardines grandes, balcones o macetas pequeñas y que prácticamente no exigen mantenimiento. Además, crecen rápido y resisten sin problemas el clima caluroso.
El romero se destaca por su aroma firme y fresco. Es una especie clásica para quienes buscan una planta que aguante el sol fuerte y que mantenga su perfume todo el año.
Funciona tanto en macetas grandes como en canteros y además es una de las aromáticas que menos plagas atrae.
La albahaca es una de las favoritas del verano. Tiene hojas aromáticas que se usan en ensaladas, salsas o platos frescos y aporta un color verde intenso al jardín.
Con pocos cuidados, se vuelve una planta frondosa que perfuma todo el sector donde está.
La menta es una de las opciones más frescas y de mayor crecimiento. Su aroma fuerte y su versatilidad en bebidas, postres e infusiones la vuelven una infaltable.
Con buenas condiciones, brota de forma constante y se mantiene verde todo el verano.
Además de los cuidados específicos de cada planta, hay algunas recomendaciones generales que ayudan a que cualquier aromática se desarrolle mejor:
Sin importar qué tipo de casa se trate, existe un árbol que va perfecto en diferentes situaciones y se puede adaptar a los jardines. En esta ocasión, hay una opción para los espacios chicos, cuyas raíces no levantan el piso y trae grandes beneficios.
Al plantarlo, podrán obtener flores coloridas para la temporada de primavera, mientras que, en verano, podrán disfrutar de cítricos deliciosos y sin tener que comprarlos. Además, una vez que crezca, tendrán un árbol robusto sin tener que destinar un cuidado riguroso.
El ciruelo es un árbol pequeño, caracterizado por un tronco recto, corteza lisa y de tonalidad oscura. Sus flores pequeñas suelen presentarse de manera solitaria, exhibiendo tonos blancos o rosados que emergen al final del invierno, según lo indicado por el Gobierno de la Ciudad.
Para Argentina, este ejemplar posee una gran importancia agrícola, dado que el país se posiciona como el principal productor del hemisferio sur y uno de los mayores exportadores de ciruelas a nivel mundial, según la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.


