La cámara baja de los Países Bajos impulsó el jueves un amplio plan de ganancias de capital, proponiendo un impuesto del 36% sobre ahorros y la mayoría de activos líquidos, incluidas las criptomonedas. El proyecto de ley fue aprobado en la Cámara de Representantes con 93 legisladores votando a favor, cumpliendo y superando el umbral de 75 requerido para avanzar la medida. Se aplicaría independientemente de si los activos se venden, extendiéndose a cuentas de ahorro, tenencias cripto, la mayoría de inversiones de capital y ganancias de instrumentos que generan intereses. Si el Senado lo aprueba, la política entraría en vigor en el año fiscal 2028. Los críticos argumentan que el plan corre el riesgo de expulsar capital de los Países Bajos a medida que los inversores busquen jurisdicciones con condiciones fiscales más favorables. La discusión se produce en medio de una conversación global más amplia sobre la tributación cripto y cómo deben tratarse las ganancias no realizadas tanto para inversores de alto patrimonio como minoristas. El recuento holandés, publicado por la Cámara, confirma el impulso legislativo detrás de la propuesta.
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Sentimiento: Bearish (bajista)
Contexto del mercado: La propuesta de los Países Bajos se sitúa dentro de un diálogo europeo y global más amplio sobre tributación cripto, donde las autoridades sopesan las necesidades de ingresos frente a los incentivos a la innovación. A medida que las autoridades fiscales evalúan cómo deben tratarse las ganancias no realizadas, el plan holandés añade consideraciones sobre cómo se contabilizan las tenencias de activos digitales en la tributación personal y de inversión, haciendo eco de debates en toda la UE sobre consistencia, aplicación y los límites de la tributación de capital en una era digital.
La premisa central — gravar las ganancias no realizadas sobre una amplia gama de activos, incluidas las criptomonedas — marca un cambio notable en cómo los gobiernos podrían abordar la riqueza y la inversión en una era de rápida adopción de activos digitales. Los defensores argumentan que un impuesto en tiempo real sobre ganancias ayuda a abordar las inequidades percibidas en cómo se grava la riqueza pasiva versus los ingresos ganados, potencialmente aumentando los ingresos públicos para financiar iniciativas sociales y de infraestructura. Sin embargo, la reacción inmediata de los participantes del mercado y ejecutivos cripto ha sido escéptica, planteando preocupaciones sobre distorsiones en las decisiones de inversión y la competitividad a largo plazo de los Países Bajos como sede de startups y gestión de activos.
Los analistas destacaron las consecuencias no intencionadas de tal política. Denis Payre, cofundador de la firma logística Kiala, invocó un paralelo histórico, señalando que la experiencia de Francia con una propuesta anterior de barrido de capital llevó a un éxodo pronunciado de emprendedores. El sentimiento entre varios observadores de la industria hizo eco de esta precaución, con el analista de mercado cripto Michaël van de Poppe describiendo la propuesta como contraproducente y prediciendo un cambio material de capital hacia entornos más favorables. La crítica subyacente es que las altas tasas de impuestos sobre ganancias no realizadas podrían amortiguar el apetito por el riesgo y disuadir la formación de capital en etapas tempranas, especialmente para sectores innovadores donde el crecimiento a menudo depende de ganancias reinvertidas en lugar de ganancias realizadas.
Más allá de los Países Bajos, el cálculo económico más amplio es claro: la política fiscal puede tener un impacto medible en cómo se acumula la riqueza a lo largo de décadas. Por ejemplo, un escenario hipotético ampliamente citado contrasta resultados con y sin tributación de ganancias no realizadas. Comenzando con 10.000 euros y contribuyendo 1.000 euros mensuales durante 40 años, un estudio sugirió que el resultado antes de impuestos podría alcanzar alrededor de 3,32 millones de euros, mientras que aplicar un impuesto del 36% sobre ganancias no realizadas reduciría el total final a aproximadamente 1,89 millones de euros, una brecha de alrededor de 1,435 millones de euros. Si bien tales proyecciones dependen de muchos supuestos, ilustran cómo el momento y el reconocimiento de ganancias influyen en la acumulación de riqueza a largo plazo, particularmente para clases de activos que pueden experimentar tanto apreciación rápida como volatilidad.
La política también se enmarca en el contexto de un debate estadounidense sobre impuestos a la riqueza y regulación cripto. California, por ejemplo, ha enfrentado controversia sobre propuestas para imponer impuestos a la riqueza a los multimillonarios, generando un discurso más amplio sobre el equilibrio entre la equidad fiscal y los incentivos para la innovación. Mientras que la medida holandesa se centra en ganancias no realizadas en una amplia gama de activos, los debates paralelos ilustran una creciente sensibilidad global sobre cómo se gravan los activos digitales y cómo tales reglas fiscales interactúan con el emprendimiento y la formación de capital.
A medida que los inversores digieren estas señales, la comunidad cripto ha hecho eco de preocupaciones sobre la practicidad de aplicar una tasa del 36% sobre activos que pueden ser volátiles e ilíquidos, y sobre cómo tal tributación afecta las estrategias de cartera, la actividad transfronteriza y el flujo de capital hacia jurisdicciones consideradas más amigables con las criptomonedas. La discusión apunta a una tendencia más amplia donde los responsables políticos aún están navegando la línea entre los objetivos de generación de ingresos y la necesidad de mantener un entorno de apoyo para la innovación y las finanzas descentralizadas.
La decisión de la Cámara de Representantes de impulsar la propuesta de impuesto sobre ganancias de capital del 36% marca un momento crucial en cómo los Países Bajos podrían gravar un amplio espectro de riqueza. La medida se dirige no solo a los ahorros tradicionales sino también a una amplia gama de activos líquidos, incluyendo explícitamente activos cripto, y gravaría las ganancias incluso cuando los activos permanezcan sin realizar. El destino del proyecto de ley ahora recae en el Senado, y el reloj está configurado para una fecha de vigencia en 2028 si la cámara alta aprueba la legislación en su forma final. El cálculo político que rodea esta propuesta subraya una preocupación más amplia entre inversores y observadores de la industria: ¿tal régimen fiscal amortiguará el atractivo del país como centro de emprendimiento cripto y tecnológico, o puede calibrarse de manera que mantenga los ingresos públicos sin sofocar la innovación?
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Este artículo fue publicado originalmente como La Cámara de Representantes holandesa avanza controvertida ley fiscal del 36% en Crypto Breaking News – su fuente confiable de noticias cripto, noticias de Bitcoin y actualizaciones de blockchain.


