El actor estadounidense Robert Duvall, uno de los intérpretes más icónicos de la historia del cine, falleció este domingo a los 95 años en su hogar, rodeado de sus seres queridos.
La noticia fue confirmada por su esposa, la argentina Luciana Duvall, quien compartió un emotivo mensaje en redes sociales despidiendo al hombre que marcó generaciones enteras con su talento interpretativo.
“Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo”, escribió Luciana en un comunicado que conmovió al mundo del entretenimiento.
La viuda del actor destacó que para el mundo fue un ganador del Oscar, un director y un narrador, pero para ella “lo era todo”, resaltando su pasión por el oficio y su profundo amor por los personajes que interpretaba.
Duvall fue una figura fundamental del cine estadounidense durante más de siete décadas, construyendo una carrera que lo posicionó como uno de los actores más versátiles y respetados de la industria. Hijo de un oficial de la Marina de los Estados Unidos, combinó su formación académica con dos años de servicio militar durante la Guerra de Corea, experiencias que más tarde enriquecerían su capacidad para dar vida a personajes complejos y multidimensionales.
Su carrera despegó en los años sesenta, cuando perfeccionó su oficio en el teatro de Nueva York. Su primera aparición significativa en pantalla fue en “To Kill a Mockingbird” (1962), donde interpretó a Boo Radley, un personaje esquivo pero fundamental que demostró desde temprano su capacidad para crear presencias inolvidables con recursos minimalistas.
Sin embargo, fue su papel como Tom Hagen, el abogado de la familia Corleone en “El Padrino” (1972) y su secuela, lo que lo catapultó a la fama mundial. Su interpretación del consigliere adoptado por Vito Corleone se convirtió en un referente del cine de gangsters, mostrando a un personaje tranquilo pero astuto, leal hasta las últimas consecuencias.
La década de 1970 consolidó su estatus de leyenda con actuaciones memorables. Como el coronel Kilgore en “Apocalypse Now” (1979), Duvall creó una de las escenas más icónicas del cine bélico con la frase “Me encanta el olor a napalm por la mañana”, demostrando su capacidad para dar vida a personajes extremos con credibilidad y matices.
Su mayor reconocimiento individual llegó con “Tender Mercies” (1983), película que le valió el Oscar como Mejor Actor. En esta producción no solo actuó sino que compuso parte de la música de su personaje, evidenciando un compromiso artístico que iba más allá de la interpretación convencional. Anteriormente había brillado en “The Great Santini” (1980), donde su retrato de un padre militar inflexible recibió elogios unánimes de la crítica.
Duvall también destacó en televisión, particularmente con la miniserie “Lonesome Dove” (1989), que se convirtió en un clásico del western televisivo. Su versatilidad le permitió transitar entre géneros con naturalidad, desde el drama legal de “A Civil Action” (1998) hasta el thriller contemporáneo de “Widows” (2018).
Como director y guionista, dejó su huella con proyectos personales como “The Apostle” (1997) y “Assassination Tango” (2002), demostrando que su visión artística trascendía la actuación. A lo largo de su carrera acumuló múltiples premios, incluyendo Globos de Oro y Emmys, consolidándose como una figura respetada por críticos y colegas por igual.
Conocido por su compromiso con la autenticidad en sus roles y su presencia calmada pero intensa en pantalla, Duvall se mantuvo activo hasta sus últimos años, con apariciones en “12 Mighty Orphans” (2021). Su legado perdura como el de un artista que entregó todo por su oficio, dejando una marca indeleble en la historia del cine mundial.


