Ante episodios de alta contaminación, autoridades ambientales y de salud han reforzado el llamado a la población para tomar precauciones y reducir riesgos, ya que la exposición a contaminantes atmosféricos puede afectar desde las vías respiratorias hasta el sistema cardiovascular, especialmente en grupos vulnerables.
La Comisión Ambiental de la Megalópolis explica que una contingencia ambiental se declara cuando los niveles de contaminantes superan los límites seguros y representan un riesgo para la salud. Durante estos episodios, factores meteorológicos como radiación solar intensa, viento débil y estabilidad atmosférica favorecen la acumulación de ozono y partículas nocivas.
La mala calidad del aire no sólo afecta al ambiente, también tiene efectos directos en el organismo. La gravedad depende de variables como el tiempo de exposición, la edad, el estado de salud y la nutrición de cada persona.
Diversas sustancias presentes en el aire pueden provocar daños significativos:
Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire está vinculada a millones de muertes prematuras al año y puede detonar enfermedades respiratorias, cardiacas y metabólicas tanto a corto como a largo plazo.
Aunque toda la población puede verse afectada, especialistas advierten que los siguientes sectores deben extremar precauciones:
En regiones urbanas densamente pobladas como la Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye la Ciudad de México y el Estado de México, estos episodios suelen intensificarse en temporadas cálidas.
El Índice de Calidad del Aire, conocido como “semáforo ambiental”, es un sistema que informa a la población sobre el nivel de contaminación y sus riesgos para la salud mediante colores.
El nivel verde indica aire limpio y riesgo bajo; el amarillo, calidad aceptable con riesgo moderado; el naranja, aire malo con riesgo alto; el rojo, muy mala calidad con riesgo muy alto; y el morado, contaminación extremadamente alta con riesgo extremo.
Esta clasificación se determina con base en la concentración de contaminantes como ozono, partículas finas y monóxido de carbono, y se actualiza constantemente para orientar a la ciudadanía sobre las precauciones que debe tomar.
Autoridades sanitarias recomiendan adoptar medidas preventivas durante contingencias:
Además del daño a la salud humana, altas concentraciones de ozono afectan cultivos, bosques y biodiversidad, alterando procesos como la fotosíntesis y el desarrollo de especies vegetales, lo que agrava el deterioro ecológico.
La mala calidad del aire no solo afecta la salud, también tiene un costo socioeconómico importante:
Las emisiones de vehículos, fábricas e industria representan una parte significativa de los contaminantes urbanos y están directamente vinculadas a costos sanitarios y económicos crecientes para las grandes ciudades.
La exposición a aire contaminado puede generar síntomas que deben ser tomados en serio, especialmente durante contingencias ambientales:
Estos síntomas pueden indicar efectos agudos de contaminantes como ozono o partículas finas, que inflaman las vías respiratorias y dificultan el intercambio de oxígeno.
Especialistas coinciden en que mantenerse informado sobre la calidad del aire y seguir las recomendaciones oficiales es clave para reducir riesgos durante contingencias, ya que pequeñas acciones preventivas pueden marcar la diferencia entre una exposición controlada y afectaciones graves a la salud.


