Varias clínicas del condado de Los Ángeles dejarán de operar a fines de febrero de 2026 tras un recorte presupuestario de US$50 millones en fondos federales, estatales y locales. La medida se enmarca en cambios impulsados por la administración del presidente Donald Trump, orientados a reestructurar la financiación de la salud rural en Estados Unidos.
El Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles informó, a través de un comunicado, que siete centros cerrarán definitivamente el 27 de febrero de 2026, y que durante la semana del 23 al 27 de febrero operarán con servicios limitados debido al proceso de transición.
Los centros afectados son:
Para resolver dudas, las autoridades habilitaron la InfoLínea de Salud Pública (833-540-0473), disponible todos los días de 8 a 20 hs.
En el comunicado oficial, funcionarios señalaron que los problemas de financiamiento y el aumento en los costos operativos han obligado a reducir programas y cerrar varias instalaciones.
Aunque siete clínicas de salud del condado dejarán de dar servicios a fines de este mes, el resto de los centros de salud permanecerán abiertos. Estos son los lugares que continuarán con sus funciones:
El departamento explicó que la clínica de Glendale cerrará cuando concluya la construcción del nuevo centro en North Hollywood, prevista para 2027. Asimismo, se indicó que los pacientes serán referidos a otras clínicas públicas o centros comunitarios cercanos para garantizar la continuidad de la atención.
De acuerdo con NPR, la administración federal anunció a fines de 2025 un plan de cinco años denominado Programa de Transformación de la Salud Rural, cuyo objetivo es fortalecer la atención médica en comunidades rurales.
El director de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz, sostuvo que estudios recientes muestran que los habitantes de zonas rurales tienen mayor probabilidad de morir jóvenes en comparación con quienes viven en áreas urbanas.
Como parte del plan, el Congreso aprobó un fondo que garantiza US$100 millones anuales por estado durante cinco años, dentro de una inversión temporal de US$50.000 millones. Sin embargo, paralelamente se proyectan reducciones en programas federales como Medicaid a lo largo de la próxima década, lo que ha generado presión financiera en sistemas de salud locales.
En el caso del condado de Los Ángeles, las autoridades señalan que la redistribución de recursos y los recortes en financiamiento han impactado directamente en la operación de clínicas que atienden principalmente a personas de bajos recursos o sin seguro médico.


