El presidente Donald Trump está llevando su campaña de presión contra Cuba a Europa, con un renovado impulso de Estados Unidos para que Italia deje de emplear médicos de la nación caribeña en crisis.
El principal diplomático de la administración Trump en La Habana se encuentra en Italia para presionar contra el uso de trabajadores de la salud cubanos, según personas familiarizadas con el asunto que pidieron anonimato por tratarse de temas privados.
El envío de médicos y enfermeros al exterior genera una cantidad significativa de divisas para la isla, en ocasiones incluso más ingresos que el turismo. Sin embargo, Washington considera el programa como una forma de trabajo forzado.
Mike Hammer, encargado de negocios en Cuba desde 2024, visitará la región de Calabria, en el sur de Italia, la próxima semana para reunirse con autoridades locales y presionarlas personalmente sobre el tema, dijeron las fuentes que advirtieron que los planes aún podrían cambiar.
El Departamento de Estado no respondió directamente a preguntas sobre la visita de Hammer. Pero un portavoz señaló que Estados Unidos condena el “trabajo forzado y la trata de personas involucrados en el programa de exportación de mano de obra del régimen cubano, especialmente sus misiones médicas en el extranjero”.
Hammer tiene una tarea difícil por delante. Calabria alberga actualmente a unos 400 médicos cubanos y su gobernador, Roberto Occhiuto, lleva años recibiendo peticiones diplomáticas de Estados Unidos para poner fin al programa.
“Con esta administración, las solicitudes se han vuelto más insistentes”, dijo Occhiuto en una entrevista.
Encabezado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el equipo de Trump ha estado tratando de persuadir a más países para que dejen de utilizar personal médico cubano mientras avanza agresivamente para aislar al gobierno comunista.
Tras capturar al principal aliado de La Habana en Caracas a comienzos de año, Estados Unidos detuvo los envíos de petróleo venezolano a Cuba y amenazó con aranceles a cualquier otra nación que envíe el crudo tan necesario a la isla.
Rubio, nacido de padres cubanos en el sur de Florida, dijo a legisladores a fines de enero que a la administración Trump “le encantaría ver” caer al gobierno de La Habana tras más de seis décadas de régimen de partido único.
La isla, que solo produce suficiente petróleo para cubrir alrededor de dos quintas partes de la demanda, lleva ya más de un mes sin una entrega importante de combustible.
Como resultado, la vida cotidiana se está paralizando, con alimentos importados varados en contenedores en el puerto, aerolíneas suspendiendo servicios porque no pueden repostar y apagones diarios cada vez más prolongados.
A comienzos de este mes, Guatemala anunció que dejaría de utilizar brigadas médicas cubanas, sumándose a un grupo de países del Caribe que abandonaron el programa en medio de la presión de Estados Unidos.
Italia es el único país de la Unión Europea que aún acoge médicos cubanos, dijeron algunas de las personas, lo que la convierte en un objetivo clave de los esfuerzos diplomáticos de Washington.
Si bien Cuba ha desplegado durante mucho tiempo a profesionales de la salud en el extranjero, Italia se convirtió en destino para los médicos y enfermeros de la isla en 2020, después de que el Covid-19 la golpeara con especial dureza.
Occhiuto describió al personal médico importado como esencial para su región, que suele ubicarse en los últimos lugares de los rankings nacionales de salud.
“Mi prioridad son las necesidades sanitarias de los ciudadanos de Calabria”, afirmó el gobernador.
“Debo garantizar la prestación de servicios de salud, y mis salas de urgencias permanecen abiertas solo gracias a los médicos cubanos”.
El gobierno de Calabria ha emitido una convocatoria para médicos de la Unión Europea y de fuera del bloque, según indicó, y ha recibido hasta ahora unas 150 manifestaciones de interés. El Ministerio de Salud nacional declinó hacer comentarios.
“Si pueden conseguirme otros 600 médicos que no sean cubanos, pero que puedan aprender italiano fácilmente, no tendría problema en aceptar su solicitud”, dijo Occhiuto.
“Pero de los que ya están aquí no puedo prescindir, porque eso significaría cerrar hospitales y salas de urgencias”.

