“El edificio tiene un pulmón propio que es glorioso e invalorable, dado que en Buenos Aires se los ocupa cada vez más”, nos dice la ceramista Eugenia Beccari–cofundadora de Curadoras, una marca de cerámica de autor– pensando en la vista de la que goza su planta baja en pleno centro de Belgrano.
En relación a lo anterior, otro aspecto del que disfruta es la ventilación natural. “La construcción hace que la casa sea súper fresca; cambié la instalación eléctrica por seguridad, y en el ajuste dejé una preinstalación para los aires, pero no tuve que ponerlos aún porque hay mucha corriente y las paredes son muy gruesas, con lo cual no pasa el calor”.
Eugenia se enamoró de cada detalle del lugar y procuró conservarlos: herrajes, aberturas, el piso, las molduras... ¡hasta de la grifería del baño! “Todo el diseño es atemporal”, asegura, pese a los más de cien años transcurridos desde la obra original.
“Cuando conocí el departamento, me costó visualizar la reforma, pero sabía bien que este tipo de arquitectura tiene potencial, en particular, por la altura de los techos, que te hace sentir en una casa.”
Aunque en su casa solo trabaja en cuestiones administrativas, su oficio se manifiesta en cada rincón: colores, adornos, el equipamiento de la cocina y el esfuerzo por cuidar detalles como las molduras originales afirman su compromiso estético.“Busqué distintas referencias para configurar el interiorismo; elegí la paleta, la curvatura de los muebles de cocina y el equipamiento de cada espacio”.





