El escenario político en Texas comienza a mostrar señales que podrían alterar un dominio republicano que parecía inquebrantable durante décadas. A meses de las elecciones de medio término de 2026, los primeros datos de participación electoral anticipada encendieron alertas dentro del partido rojo y alimentaron el entusiasmo demócrata, al generar interrogantes sobre la fortaleza política del gobernador Greg Abbott.
Según informó The Texas Tribune, la participación durante la primera semana de votación anticipada en Texas superó los niveles registrados en elecciones recientes, incluso en años presidenciales, cuando tradicionalmente el interés ciudadano suele ser mayor.
En los primeros siete días del proceso electoral para las elecciones intermedias de 2026 se emitieron más votos que en períodos equivalentes tanto de 2024 como de 2020, un dato que llamó particularmente la atención por tratarse de comicios de medio término, históricamente menos convocantes, explicó The Texas Tribune.
Los registros preliminares de la Secretaría de Estado de Texas, citados por The Texas Tribune, muestran que hasta el lunes 23 de febrero se habían contabilizado 665.664 votos en la primaria demócrata —entre sufragios presenciales y por correo— frente a 593.692 en la primaria republicana.
En total, 1.259.356 texanos participaron en esta etapa temprana, una cifra que supera ampliamente los antecedentes recientes y que introduce una variable política incómoda para los estrategas republicanos.
El crecimiento del voto anticipado aparece impulsado principalmente por el electorado demócrata, que busca romper una sequía electoral histórica: el partido no logra conquistar un cargo estatal en Texas desde 1994. Este contexto explica el optimismo creciente dentro de sus filas, aunque especialistas advierten que el entusiasmo aún no garantiza un cambio político definitivo.
Uno de los focos principales del crecimiento electoral se encuentra en el condado de Harris, el más poblado del estado y tradicional bastión demócrata. Sin embargo, el dato que más inquieta a los republicanos surge del condado de Tarrant, considerado durante años un territorio competitivo o “púrpura”.
De acuerdo con The Texas Tribune, allí se registraron niveles récord de participación tras la reciente victoria de la demócrata Taylor Rehmet en la segunda vuelta de la elección especial del Distrito Senatorial 9. El triunfo fue particularmente significativo porque ocurrió en una jurisdicción que el presidente Donald Trump había ganado por 17 puntos en 2024.
Allison Campolo, presidenta del Partido Demócrata del condado de Tarrant, planteó que el aumento sostenido de votantes refleja un cambio progresivo en la dinámica política local. Según afirmó, la participación urbana en Texas históricamente fue baja, lo que deja amplio margen de crecimiento electoral.
En ese sentido, destacó que los votantes acuden a las urnas “día tras día” en cifras superiores a las republicanas, lo que fortalece las expectativas del partido rumbo a noviembre.
De acuerdo con las encuestas de Emerson College y la Hobby School of Public Affairs, la candidata demócrata con más posibilidades de ganar las elecciones primarias del partido es Gina Hinojosa.
Gina Hinojosa criticó al ICE y dijo que los republicanos pierden apoyo en TexasDesde el entorno del gobernador Abbott, buscan restar dramatismo a los números. Dave Carney, principal consultor político del mandatario, explicó a The Texas Tribune que el fenómeno responde principalmente al gasto extraordinario en campañas demócratas, algo poco habitual en elecciones estatales texanas.
Carney sostuvo que la elevada participación demócrata se explica por millones de dólares invertidos en movilización electoral y aseguró que el Partido Republicano mantiene una ventaja estructural debido al mayor número de votantes con inclinación conservadora en el estado.
Según su análisis, las elecciones generales aún dependerán del comportamiento de los votantes independientes, quienes podrían definir cerca del 90% de las contiendas competitivas.


