PANews informó el 3 de marzo, citando a Bloomberg, que la acción del precio de Bitcoin tras el estallido del conflicto entre EE.UU. e Irán durante el fin de semana fue volátil: cayó tras conocerse la noticia, luego se recuperó, y para el lunes el precio de trading estaba por encima de los niveles previos al ataque, sin dejar casi ningún rastro duradero de temor o demanda de refugio seguro. Este movimiento refleja cambios más profundos en el mercado. Desde el desplome de las criptomonedas el pasado octubre, Bitcoin ha quedado atrapado en un rango estrecho de $60,000 a $70,000 tras caer aproximadamente un 50% desde su máximo. Gran parte del apalancamiento se ha liquidado, la participación minorista ha disminuido y los flujos de capital se han debilitado. Con el posicionamiento reducido, el impacto posterior de nuevos shocks también ha disminuido.
Una señal de mercado más clara no provino de Bitcoin en sí, sino de los cambios de posición dentro de las plataformas cripto. En plataformas como Hyperliquid, los precios de futuros perpetuos vinculados al petróleo, oro y plata subieron durante el fin de semana, reflejando una rotación de fondos hacia activos refugio tradicionales tras la reapertura de los mercados globales. El interés abierto en estos contratos vinculados a materias primas aumentó de manera constante, con un contrato perpetuo de plata en Hyperliquid alcanzando un volumen de trading acumulado de $28.28 mil millones, y el contrato perpetuo de petróleo lanzado a principios de enero con un volumen de trading de casi $400 millones desde su lanzamiento.

