La semana financiera quedó atravesada por el reacomodamiento de liquidez posterior a la última licitación del Tesoro, la estabilidad del dólar oficial, la evolución de las reservas, la trayectoria de la inflación y el comportamiento del riesgo país. En ese marco, el mercado siguió de cerca señales vinculadas al proceso de normalización financiera, con especial atención a la tasa de interés de corto plazo y a la dinámica de acumulación de divisas.
Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, ordenó el foco inmediato en tres ejes: compras del Banco Central, normalización de la tasa corta tras la volatilidad reciente y datos de actividad real. En particular, puso bajo la lupa los indicadores previstos para el viernes: el IPI manufacturero y los datos de la construcción de enero, que consideró relevantes para validar si la recuperación productiva se consolida o mantiene un comportamiento heterogéneo.
En el plano monetario, el resultado de la licitación dejó un escenario de equilibrio en pesos. El Tesoro colocó casi $7,2 billones, aunque sin una absorción neta significativa: el rollover fue del 93% y el viernes se liberó liquidez. Ese movimiento se trasladó al mercado de dinero, con una baja de la caución a lo largo de la semana pasada hasta cerrar en torno al 20%, una señal de mayor balance en la plaza en moneda local.
Sobre el tipo de cambio oficial, Botto no anticipó un giro abrupto durante marzo. “No vemos un cambio de tendencia brusco para marzo”, dijo Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group. En esa misma lectura, ubicó al dólar oficial cerca de los $1.400, con algo de volatilidad, y descartó proyecciones de corto plazo en $1.350 o $1.500. También sostuvo que el Banco Central debería continuar con el ritmo de compras, como factor que ayuda a sostener el equilibrio.
En materia de reservas y compromisos, el análisis destacó dos elementos: la suba reciente de reservas netas y la emisión del AO27. Con esos factores, el escenario quedó planteado como más cómodo para afrontar los pagos de julio, sin depender exclusivamente de una aceleración en la liquidación del agro para cumplir con esos compromisos.
En inflación, Botto no proyectó una perforación del 2% en el corto plazo y ubicó el IPC de febrero en la zona de 2,5%–3%. Atribuyó parte de la dinámica a la apertura económica y a una mayor competencia externa, que reordena precios relativos, sin implicar un cambio de régimen.
En cuanto al riesgo soberano, describió que la compresión hacia niveles de 450 puntos respondió más al paso del tiempo que a un factor puntual. “Las variaciones que vemos hoy responden más a la beta elevada de Argentina”, dijo Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group.
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