La historia del management moderno es, en gran medida, la historia de cómo las organizaciones clasifican aquello que las habita. Personas. Recursos. Procesos. CLa historia del management moderno es, en gran medida, la historia de cómo las organizaciones clasifican aquello que las habita. Personas. Recursos. Procesos. C

La empresa agéntica: cuando la IA deja de ser una herramienta y se convierte en un actor

2026/03/05 14:30
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La historia del management moderno es, en gran medida, la historia de cómo las organizaciones clasifican aquello que las habita. Personas. Recursos. Procesos. Capital. Tecnología. Cada categoría tiene su lógica, su vocabulario, sus métodos de gestión, sus derechos y sus obligaciones. Frederick Taylor clasificó el trabajo. Peter Drucker clasificó el conocimiento. Michael Porter clasificó las fuerzas competitivas. Y durante décadas, la tecnología ocupó un lugar inequívoco en ese esquema: era una herramienta. Un objeto inerte, útil, poderoso acaso, pero que esperaba instrucciones para actuar.

Esa clasificación se está volviendo obsoleta. Y la velocidad con la que se vuelve obsoleta es la misma con la que las empresas que no lo entienden perderán ventaja competitiva frente a las que sí lo hacen.

El informe The Emerging Agentic Enterprise: How Leaders Must Navigate a New Age of AI, publicado en noviembre de 2025 por MIT Sloan Management Review y Boston Consulting Group —novena edición de su estudio global anual sobre IA y estrategia de negocios—, pone en blanco y negro lo que muchos ejecutivos intuyen pero todavía no saben cómo procesar: los sistemas de inteligencia artificial agéntica no son herramientas. Son actores. Planifican, deciden, ejecutan y aprenden. Y su irrupción en las organizaciones exige, ni más ni menos, reinventar los fundamentos del management tal como los conocemos.

La pregunta que divide a los CEO

El reporte, basado en una encuesta a 2.102 ejecutivos de 116 países y más de 21 industrias, abre con una pregunta que los propios autores califican como “profundamente perturbadora”: ¿Estamos incorporando una nueva herramienta a nuestro negocio, o estamos introduciendo un nuevo actor no humano en nuestra organización?

No es una pregunta retórica. Es una bifurcación estratégica real, y de la respuesta dependen decisiones que van desde el diseño de procesos hasta la estructura de gobierno, desde la política de empleo hasta la cultura corporativa. Las empresas que traten a la IA agéntica como tratan a su software de gestión —comprándola, instalándola, actualizándola y esperando que funcione— están, según el reporte, condenadas a resultados decepcionantes. Las que la traten como a un integrante activo de sus equipos —con roles definidos, métricas de desempeño, procesos de incorporación, criterios de autonomía y marcos de responsabilidad— son las que están comenzando a capturar ventaja real.

Los números respaldan la urgencia: el 35% de las organizaciones relevadas ya está desplegando sistemas de IA agéntica. Otro 44% planea hacerlo en el corto plazo. En menos de dos años, la adopción de IA agéntica superó en velocidad a la de la IA tradicional y a la IA generativa. Y sin embargo, como el propio informe advierte, pocas organizaciones han desarrollado los marcos de gestión necesarios para acompañar ese ritmo. La tecnología está escalando más rápido que la capacidad organizacional de contenerla.

La dualidad que quiebra la lógica gerencial tradicional

Hay una razón profunda por la que los sistemas agénticos generan una perplejidad sin precedentes en los líderes empresariales. A diferencia de cualquier tecnología anterior, la IA agéntica no puede clasificarse en ninguna de las categorías con las que el management moderno está equipado para operar.

Una máquina convencional es un activo fijo: se compra, se deprecia de manera predecible, se reemplaza cuando queda obsoleta. Un empleado es un costo variable: su valor crece con la experiencia, se gestiona con criterios humanos, genera derechos laborales y expectativas culturales. La IA agéntica desafía ambos modelos simultáneamente. Se deprecia a través del “drift” —el deterioro gradual de la relevancia de sus modelos— pero también aprecia a través del aprendizaje continuo y la emergencia de capacidades nuevas. Requiere una inversión inicial significativa y costos variables permanentes. Y demanda, al mismo tiempo, los enfoques de gestión de recursos humanos y las técnicas de gestión de activos.

Las organizaciones, señala el reporte, nunca habían enfrentado un desafío de este tipo. El departamento de TI compra la herramienta. El departamento de RR.HH. gestiona a las personas. Pero nadie sabe bien quién debería gestionar a la IA agéntica, y esa ambigüedad no es inocua: genera vacíos de gobernanza que se vuelven costosos cuando el sistema falla, toma una decisión errónea, o actúa de manera que nadie anticipó.

Las cuatro tensiones que definen la nueva era

El reporte no se limita a diagnosticar el problema. Identifica con precisión cuatro tensiones estratégicas que cada organización que adopta IA agéntica deberá resolver, y que no tienen respuesta universal: dependen del sector, la cultura, el modelo de negocio y el grado de madurez digital de cada empresa.

La primera tensión es entre autonomía y supervisión. Los sistemas agénticos generan valor precisamente porque pueden actuar sin intervención humana en cada paso. Pero esa autonomía crea riesgos de gobernanza que las organizaciones deben balancear con criterios claros: ¿hasta dónde puede decidir sola la IA? ¿Qué decisiones requieren validación humana? El informe revela que la autoridad decisoria esperada de los sistemas de IA crecerá un 250% en los próximos tres años según los propios ejecutivos encuestados. Es una cifra que debería generar conversaciones de directorio que hoy, en la mayoría de las empresas, simplemente no están ocurriendo.

La segunda tensión es entre velocidad y responsabilidad. La IA agéntica acelera los ciclos de decisión de manera dramática. Pero la velocidad sin trazabilidad crea un problema nuevo: cuando algo sale mal —y en cualquier sistema complejo, eventualmente algo sale mal— no hay un responsable humano claro. Las organizaciones necesitan arquitecturas de gobernanza que permitan la velocidad sin sacrificar la capacidad de rendir cuentas.

La tercera tensión enfrenta la eficiencia del sistema con la equidad en el empleo. El 45% de los líderes que están en la vanguardia de la adopción agéntica anticipa una reducción en las capas de mandos medios. El 29% espera menos roles de nivel inicial. No es una proyección lejana: está ocurriendo ahora, y las empresas que no tengan una política explícita sobre cómo gestionan esa transición enfrentarán costos reputacionales y humanos que ninguna eficiencia operativa compensará.

La cuarta tensión opone la escala de la IA con la cultura organizacional. La IA agéntica puede escalar de manera exponencial. La cultura humana, no. Cuando la velocidad de adopción supera la capacidad de las personas de integrar el cambio, se producen fracturas que el reporte describe con cuidado: desconfianza, resistencia pasiva, pérdida de sentido en el trabajo. El dato más sorprendente del informe va en dirección contraria: el 95% de los empleados en organizaciones con adopción agéntica avanzada dice que la IA mejoró su satisfacción laboral, liberándolos del trabajo repetitivo para focalizarse en contribuciones más creativas y estratégicas. La clave, sin embargo, es “avanzada”: llegar a ese punto requiere inversión sostenida en gestión del cambio, formación y rediseño de roles.

Retrofit o reinvención: la decisión que no puede postergarse

Una de las implicancias más prácticas del reporte es la que los autores llaman el dilema “retrofit versus reengineer”. Las organizaciones deben elegir: adaptar la IA agéntica a sus procesos existentes para obtener ganancias rápidas e incrementales, o rediseñar sus procesos desde cero alrededor de equipos híbridos de humanos y agentes de IA.

La opción de adaptar es más barata, más rápida y menos disruptiva en el corto plazo. Pero el reporte es claro: las mayores ganancias llegan cuando los líderes repiensan el trabajo desde los primeros principios, preguntándose no “¿cómo automatizamos este paso?” sino “¿qué procesos deberían ser reconstruidos alrededor de la colaboración humano-IA?”. El problema es que esa reinvención exige mayor inversión y plazos más largos, y en un contexto donde la tecnología evoluciona más rápido que los ciclos de planificación estratégica, el riesgo de que el esfuerzo quede obsoleto antes de completarse es real.

No hay respuesta universal. Hay, en cambio, una certeza: la postura de “esperar a ver” ya no es una opción estratégica. Con el 79% de las organizaciones mundiales en distintas etapas de adopción agéntica, quienes esperan que el mercado decante antes de moverse están, en la práctica, cediendo terreno.

El manager que viene: el orquestador de equipos mixtos

En el fondo, lo que el informe de MIT Sloan y BCG describe es una transformación del rol del liderazgo tan profunda como la que trajo la industrialización o la revolución digital. El manager del siglo XX coordinaba personas. El manager de la primera era digital coordinaba personas y sistemas. El manager de la era agéntica orquestará equipos en los que algunos miembros tienen cuerpo, historia, emociones y proyectos de vida, y otros no.

Eso no es una metáfora. El 58% de los líderes en la vanguardia agéntica ya está revisando sus estructuras de gobernanza para contemplar este escenario. El 43% está abierto a contratar generalistas en lugar de especialistas, precisamente porque la especialización técnica estrecha se vuelve menos valiosa cuando un agente de IA puede cubrir esa función con mayor velocidad y consistencia.

Las habilidades que el reporte identifica como críticas para el liderazgo en este contexto son, paradójicamente, las más antiguas y las más humanas: la supervisión estratégica con visión de sistema, la gobernanza ética en condiciones de incertidumbre, y la capacidad de crear cultura en equipos que son, por primera vez en la historia del management, verdaderamente mixtos.

El gerente que trate a la IA como una herramienta más terminará siendo gestionado por quienes aprendieron a tratarla como un colega.

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*Acceso al reporte completo: [“The Emerging Agentic Enterprise: How Leaders Must Navigate a New Age of AI”](https://sloanreview.mit.edu/projects/the-emerging-agentic-enterprise-how-leaders-must-navigate-a-new-age-of-ai/) —, noviembre 2025.*

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