La calificadora S&P advirtió que puede aumentar drásticamente el riesgo crediticio derivado de la guerra en Oriente Medio si continúan escalando las hostilidades.
En un comunicado en el que advirtieron que no tiene impacto de calificación, comentaron que “las breves interrupciones en la cadena de suministro por el cierre del estrecho de Ormuz, son hasta ahora manejables. Pero una tensión prolongada puede provocar interrupciones mayores, volatilidad en los mercados energéticos y socavar la confianza de los inversionistas y los consumidores”.
Tal como lo hizo la OCDE, un día antes, en la agencia estiman que “las interrupciones prolongadas incrementarán las presiones sobre los balances de emisores públicos y privados dependientes de las exportaciones”.
Y enfatizaron que son las economías y sectores más vulnerables, los más sensibles al deterioro de las condiciones financieras.
Al interior del informe titulado “Análisis de escenarios y sensibilidad: implicaciones crediticias de la Guerra en Oriente Medio”, presentaron tres escenarios de estrés que reflejan supuestos sobre la duración del conflicto bélico.
Anticipan así las presiones crediticias sobre los gobiernos regionales, las empresas, las infraestructuras, los bancos y los mercados emergentes en general.


