El inicio del período de Spring Break en Estados Unidos llegó acompañado de un escenario caótico en varios aeropuertos del país norteamericano. Miles de viajeros que intentaban tomar vuelos durante el fin de semana se encontraron con filas interminables en los controles de seguridad, demoras que se extendieron por horas y un sistema aeroportuario bajo presión.
Las autoridades aeroportuarias incluso advirtieron que las filas podían superar las tres horas, por lo que recomendaron a los viajeros presentarse con mucha más anticipación de lo habitual. En un mensaje difundido en redes sociales y citado por NBC, la terminal pidió llegar entre cuatro y cinco horas antes del vuelo para poder atravesar el proceso de inspección de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés).
El origen de la crisis se vincula directamente con el cierre parcial del gobierno federal que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). De acuerdo con CNN, este organismo es el encargado de supervisar a la TSA, por lo que la falta de financiamiento impacta directamente en el funcionamiento de los controles aeroportuarios.
La financiación del DHS expiró a mediados de febrero, en medio de una disputa política entre demócratas y republicanos sobre las políticas de inmigración y el funcionamiento de agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
El desacuerdo legislativo derivó en el cierre parcial de la agencia, lo que generó consecuencias en distintos organismos federales vinculados a la seguridad.
Uno de los efectos es la situación de los trabajadores de la TSA. Aunque son considerados empleados esenciales y deben continuar con sus labores, lo hacen sin recibir su salario hasta que se resuelva la disputa presupuestaria en el Congreso. Esta situación provocó ausencias y una reducción de personal en los puntos de control de seguridad.
Lauren Bis, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, explicó que la falta de financiamiento ya afecta a los agentes encargados de proteger el espacio aéreo estadounidense, consignó CNN. En un comunicado afirmó: “Estos actos políticos obligan a los agentes patrióticos de la TSA, que protegen nuestros cielos de amenazas graves, a trabajar sin recibir pago”.
El impacto de la escasez de personal no se limita a Texas. Según reportó Fox 43, largas filas también se registraron en el Louis Armstrong New Orleans International Airport, en Luisiana, donde los pasajeros fueron advertidos de que debían llegar al menos tres horas antes de su vuelo para evitar contratiempos.
Imágenes captadas por medios locales mostraron cómo la fila para los controles de seguridad se extendía fuera del edificio del aeropuerto y llegaba incluso a un estacionamiento cercano. Algunos viajeros describieron trayectos interminables para alcanzar el ingreso a la terminal.


