En la actualidad, las suculentas se convirtieron en las protagonistas indiscutidas de la decoración de interiores y jardines gracias a su belleza geométrica y su bajo mantenimiento.
Sin embargo, para muchos el crecimiento pausado de estas plantas puede resultar un poco frustrante. Aunque por naturaleza las suculentas son de crecimiento lento debido a su metabolismo adaptado a entornos áridos, existen muchas técnicas específicas para poder “activarlas” y lograr que desarrollen tallos más robustos y hojas más carnosas en una menor cantidad de tiempo.
Los días previos a los cambios de estación constituyen el momento ideal para aprovechar y realizar los ajustes necesarios en su entorno. El crecimiento acelerado no se logra forzando a la planta, sino optimizando los recursos que recibe a diario: luz, nutrientes y el espacio de sus propias raíces.
A continuación, los factores clave para acelerar el crecimiento de tus suculentas.
La luz es el combustible más importante de las suculentas.
Una planta que no recibe suficiente luz dedicará toda su energía a estirarse (etioledarse) en busca de claridad, volviéndose cada vez más débil y pálida.
Muchas veces, las suculentas se estancan porque sus raíces no tienen espacio para expandirse o porque el suelo está demasiado compactado.
El riego excesivo pudre las raíces, pero el riego escaso las pone en modo ahorro.
La clave es el método de remojo y secado.
La paciencia sigue siendo parte del arte de cultivar suculentas. Aplicar estos consejos permitirá que las plantas alcancen su máximo potencial en menor tiempo, luciendo sanas y coloridas. Recordar que una planta saludable siempre crecerá más rápido que una estresada, por lo que el equilibrio es la regla de oro en el jardín.

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